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domingo, 4 de enero de 2015

2015, o los varios futuros

Cuando comienza un año se puede intentar hacer predicciones, lo que en realidad es una perdida de tiempo, o se puede identificar tendencias, lo que es más práctico porque sirve para protegerse en caso que las predicciones fallen: la tendencia cambió...

Entonces, y como ejercicio para volver al blog, quiero indicar nueve tendencias que el 2015 puede que se afirmen, como quizá no; al menos se puede decir que en este momento, son válidas y posiblemente viables.
  1. La lentitud en la penetración de los "wearables", los dispositivos tecnológicos que se usan como prenda de vestir o accesorio, continuará, en la medida que no se logra definir todavía qué deben hacer; y que dependen casi por completo de un teléfono móvil para tener sentido. Es posible que alguien invente una aplicación que cambie el panorama, pero los wearables son todavía muy singulares, dependientes y caros para significar algo importante.
  2. Los móviles seguirán perdiendo interés: en realidad esta observación es válida para todas las formas de tecnologías digitales. Es posible comprar por 250 soles un smartphone casi tan capaz como un iPhone: este último tiene varias cosas mejores pero realmente, ¿justifican estas la diferencia mínima de más de 1000 soles? Cada vez menos. No niego la calidad y solidez de los smartphones de rango mayor, pero eso no impide concluir que un dispositivo simplón es ahora tan capaz, que la distancia no es muy grande, y seguirá acortándose.
  3. La computadora seguirá desapareciendo como objeto de consumo. Una computadora es necesaria, sin duda, pero para funciones que cada vez se parecen más a los años ochenta. Producir documentos en serio, manipular data, realizar trabajos profesionales, y quizá jugar (aunque las consolas son cada vez más potentes y útiles para eso). Como herramientas de consumo están dejando su lugar, y es posible pensar que en unos años la computadora sea nuevamente sinónimo de trabajo y una generación de dispositivos digitales que vaya de las tabletas al wearable, o por lo menos el teléfono, reemplace los usos de consumo y comunicación por completo.
  4. La globalización de la oferta cultural seguirá creciendo. Aunque no siempre la hace bien (Marco Polo es un Game of Thrones hecho por Frecuencia Latina con plata, la verdad), Netflix tiene la intención de servir como "cord-cutter", es decir sacarnos de la necesidad de tener cable. HBO Go también lo intenta. En la medida que estas ofertas crezcan, cada vez más las condiciones permitirán que la producción local más atractiva pase a estos servicios globales, de los cuales hay varios que todavía no conocemos y otros, como Crackle, que no terminan de encontrar su ruta. Ya ha sucedido, para todo efecto práctico, con el fútbol: la oferta local no desaparece sino que se descapitaliza y pasa a un segundo plano frente a la oferta global. Lo local seguirá siendo producido, pero luego del maltrato que America Television dio a El Evangelio de la Carne el 3 de enero (según reportó su director, Eduardo Mendoza, en FB), solo la difusión generalizada sirve como incentivo para no dar exclusivas a servicios como Netflix, que respetan el producto y ofrecen inmensa flexibilidad.
  5. A nivel global, los diarios seguirán en problemas. Los hábitos de consumo siguen cambiando, y solo queda el refugiarse en nichos: el diario global, el diario local especializado y partidario, el diario barato. Los diarios globales o cuasi globales (como El País) tienen que encontrar la manera de volverse viables antes que las inversiones que tienen que realizar para ser globales los terminen de hundir, como podría pasarle al Guardian y en menor medida, al mismísimo New York Times, que ha tenido que volver a despedir personal. Los diarios locales especializados se vuelven cada vez más partidarios, más pegados a un grupo al que responden ideológicamente, incluso para los diarios temáticos como los deportivos (y como siempre fue el caso de los diarios económicos, que son fuente de información y de status en partes iguales, para la elite económica de sus países o del mundo). ¿El lado positivo? Está claro que los diarios globales pueden cobrar decentemente por suscripciones y que habrá suficiente gente interesada para pagarlas.
  6. A nivel local, los diarios seguirán en problemas, pero en otros problemas: la calidad de todos los diarios peruanos es dispareja en el mejor de los casos; pero sobre todo choca la opción por disociar el diario impreso del sitio web, hasta el punto que son ridículamente distintos. El riesgo es que la falta de seriedad y el populismo barato de los sitios web se filtre al diario mismo, y a mediano plazo, que las audiencias también se disocien conforme los que deberían comprar el diario en papel prefieran seguir solo con las banalidades digitales, y busquen seriedad en diarios globales. Ojalá se tratara de la "buzzfeedización" de los medios, eso sería mejor que la colección de contenidos aleatorios que se sueltan todos los días sin más criterio que la cantidad de clicks. Triste... porque al final si se trata de competir con Buzzfeed, la versión criolla (Utero.pe) muy probablemente ganará. Obviamente, la pregunta es si hay una élite lo suficientemente interesada en un buen diario (o revista) local y dispuesta a pagar por él, como para sostener periodismo industrial decente. Creo que la respuesta cada vez más, es no.
  7. La trayectoria ascendente de los ciber conflictos continuará. Desde que en 2007 (¡hace siete años! ¡qué bestia como pasa el tiempo!) escribí sobre el primer caso realmente serio, la "ciberinvasión" rusa a Estonia, estamos en las mismas: agentes dispersos, muchas veces simpatizantes de un estado, atacan a otro país; la respuesta es muy pero muy opaca y no deja en claro quién cómo y por qué se realizan los contraataques. Esto lleva inevitablemente a preguntarnos, ¿cómo está el Perú en ciberseguridad? Que no tengamos conflictos militares a la vista no impide que nos preocupemos por la defensa, y lo mismo se aplica a la ciberdefensa. Me gustaría que el tema se discuta públicamente.
  8. Los conflictos sobre la gobernanza de la Internet continuarán... esto es como bien especializado así que lo dejo para un post dedicado al tema, más adelante.
  9. Las campañas electorales del 2016 comenzarán en la web y en Facebook el 2015, y mucho serán seducidos por los que les prometen ser el nuevo Obama. Para variar, esas campañas tendrán poco impacto porque se seguirá creyendo que FB es un medio publicitario y no un mecanismo de movilización, y no se logrará aprovechar esas ventajas en favor de ningún candidato. Incluso si algún asesor de campaña insiste en usarlo como movilizador, el candidato se negará porque no quiere bases a las que luego tenga que responder, y FB crea en las bases la impresión de que importan, de que son criticas y de que es posible cobrarle los favores a los que se comprometieron casi personalmente con ellos al movilizarlos.
El tema de las movilizaciones juveniles lo dejo para más adelante...

La Yapa: la salida de Burga no cambiará el fútbol peruano. No se hagan ilusiones.

lunes, 12 de julio de 2010

La radio, ¿tiene futuro?

La radio persiste como un medio importante a pesar de estar anclada, tecnológicamente, en la mitad del siglo XX. A diferencia de la televisión, atravesada por nuevas formas de transmisión pagadas y ahora intervenida hacia lo digital, la radio no ha dejado de ser la AM y la FM.

Sin duda, la calidad de ambas ha mejorado, y la posibilidad de aprovechar el espectro para aumentar las estaciones permite más señales. Pero al mismo tiempo, el negocio radial, en el Perú como en todas partes en donde ha ocurrido un proceso similar, se ha convertido en un páramo sin ideas.

El informe del Comercio del domingo 12 es una buena entrada, aunque analíticamente es algo pobre. Muestra la evidencia de la concentración de propiedad pero no la explora, con lo que se pierde el principal motivo del estancamiento. La concentración suele producir estaciones en formatos predecibles, con mucha menos variedad porque se opta por fórmulas predecibles y por gestión de programación centralizada. En el Perú, la variedad está en la relativa pobreza de la AM, abandonada por las grandes inversiones pero al mismo tiempo terreno fértil para programas altamente especializados. La FM es una colección de parrillas completamente predecibles, donde salvo casos mínimos de independencia como Doble 9, no hay espacio para la innovación o el rescate de nuevas ideas.

El diagnóstico propuesto tiene dos grandes salidas, como aparecen en el informe. Por un lado, regulación para aumentar la variedad de operadores, cosa que es francamente ilusa, salvo una situación como la argentina, y que en realidad no quiere decir mucho, porque la realidad del consumo y de la explotación comercial del medio nos dice que la radio es telón de fondo, lo que ponemos para llenar lo que hacemos, antes que una actividad central. Por otro lado, se propone la interactividad, como una avenida hacia mayor participación de los oyentes en la programación.

Si entendemos interactividad como "usar Facebook", estamos ante algo tan irrelevante como la acción estatal. Por un lado, si queremos buscar mayor expresión, hay que mirar a todo lo que nos permiten los nuevos medios, sin problemas de escasez por el uso de tecnologías con 60 años de antiguedad; y si queremos interactividad en serio, pues esta ya existe, aunque no podamos usarla mucho todavía en el Perú.

Spotify y Last.fm son ejemplo de la realidad del consumo original de música. Ambas funcionan bajo principios similares: las listas de reproducción de los usuarios son accesibles por todos y nos permiten descubrir qué música escucha gente que gusta de las mismas canciones que uno. En otras palabras, se crea "comunidad" mediante la conexión de gustos y el descubrimiento compartido. No es cuestión de intercambiar datitos o rajes en Facebook, sino de ir encontrando cosas nuevas a partir de lo que otros, que consumen como uno, nos sugieren cotidianamente.

En particular, la tecnología de last.fm ha sido aprovechada para crear un sistema bajo los mismos principios pero para uso académico, Mendeley, que puede transformar el trabajo de los investigadores al ofrecer una conexión entre los discos duros y entre los intereses de estudio muy potente.

Ergo: la radio seguirá bajo su modelo, concentrada y entregada a la plácida repetición de fórmulas, apenas coloreada por algunos DJs con personalidad propia. El futuro no está en ella, sino en la interconexión de gustos mediante herramientas de Internet. Como con la televisión, el futuro está en otro sitio, y si bien no hay que abandonarla, tampoco hay que dejar de mirar todo lo que está por delante y que puede, realmente, cambiar el panorama mediático global y también local.
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jueves, 5 de noviembre de 2009

Dos eventos, un rollo

No asistí al coloquio de ciberperiodismo de la semana pasada en la PUCP porque en realidad, a mí no me interesa el ciberperiodismo. Lo que me atrae de todo este rollo es la viabilidad a mediano plazo del periodismo como lo entendemos, en el contexto de lo que podemos llamar convergencia.

Convergencia es un tema tratado con poca sistematicidad. Personalmente tengo un rollo que no he publicado por falta de tiempo y oportunidad, pero que me sirve para entender que las separaciones tradicionales entre prensa, televisión, radio y demás, no tienen el más mínimo sentido. Como industria y negocio, el futuro de la prensa está completamente integrado con el resto de la mediaesfera, que incluye a los nuevos medios.

Pero no siempre sobrevivirá el más fuerte, ni el más ágil, ni el más ruidoso; sobrevivirá el más adaptado, a un entorno que está cambiando permanentemente y que todavía no parece establecer un camino económicamente viable ni socialmente relevante para la función periodística.

¿Por qué estos rollos? Porque me han pedido que hable de estos temas para dos eventos, el taller de periodismo de opinión que organiza la facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación de la PUCP, para profesores de facultades afiliadas a APFACOM (más datos, pero no muchos, aquí); y en CIESPAL, para el seminario La reinvención del periodista, que quiere darle material a los periodistas para enfrentar los problemas de lo digital.

Tengo varias ideas sobre este gran rollo, que iré soltando a lo largo de los próximos días, junto con algunos documentos, enlaces y demás. Si son profesores de facultades afiliadas a APFACOM, el taller va a estar en cotton; si son periodistas, pueden presentarse para ir al evento de CIESPAL con alguna de las becas que otorga la OEA.

En cualquiera de los dos casos: estos rollos son fundamentales. Afectarán tanto la formación como el futuro profesional y la viabilidad financiera de los periodistas, y de la comunicación social toda. Vale la pena conversarlos.
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sábado, 30 de mayo de 2009

AOL Time Warner a punto de terminar de morir

America On Line ha vivido los excesos de la era de Internet en carne propia. Inicialmente fue un walled garden, un servicio cerrado que ofrecía una innovación menor: allá por 1991, pocos en EEUU fuera de los círculos técnicos, hackers y universitarios se imaginaban que una computadora podía conectarse con otras para enviarse archivos, mensajes y cosas así. AOL fue la primera en hacerlo.

Hacia finales de la década pasada, AOL había cambiado el plan: repartiendo CD-ROMs como volantes de pizzería, integrándose algo con la Internet y cobrando poco por acceso dial-up, es decir telefónico mediante modem, AOL fue la entrada a la vida digital para mucha gente que carecía de contactos directos con el ciberespacio. Creció, creció y creció, y logró colocarse en una posición ahora impensable e incomprensible: el centro del universo digital.

La idea hacia el año 2000 era que el control del acceso a la Internet era la clave. Es la época de los portales, de la vaga idea que había que ofrecerle a los usuarios una y una sola manera ordenada, simple y rápida de conectarse a la Internet, para evitarse complicaciones y confusiones. AOL, con un enorme mercado cautivo de millones de suscriptores, era la voz. Su capitalización de mercado, su valor en bolsa, llegó a ser mayor de USD 200 mil millones, más del doble que la de Time Warner (entre las dos pasaban de los 300 mil millones). Bajo la lógica de la burbuja, AOL necesitaba expandirse, y la dirección más natural era hacia los contenidos. Por eso compraron Time Warner, un gigante multimedia con presencia en video, impresos, música y distribución (canales de televisión, sistemas de cable).

Poco después reventó la burbuja, y en general comenzó la debacle: no hubo sinergias sino conflictos, nadie supo qué hacer con lo que el otro traía, y finalmente quedó claro que AOL era una remora. La empresa, que se llamó AOL Time Warner, pronto volvió a ser simplemente Time Warner, con los ejecutivos de AOL fuera y la unidad de negocios lentamente decayendo y perdiendo importancia, conforme el público suscriptor de su servicio dial-up se iba a la banda ancha. AOL se convirtió en un proveedor de contenidos antes que otra cosa, y su peso en el conglomerado cada vez fue menor. Hoy, incluyendo unidades de negocios recientemente desprendidas, Time Warner tiene un valor en bolsa menor a 40 mil millones de USD.

Time Warner, finalmente, ha anunciado que ante la triste realidad de no encontrar a quién venderle AOL, básicamente la regalará a sus empleados, en la forma de un spinout a través de la cual será independizada. Nadie sabe qué pasará con ella cuando, a finales de año, finalmente sea de nuevo una empresa aparte. Lo que está claro es que los espejismos de la burbuja no volverán, y la ilusión de control vertical de los mercados mediáticos probablemente no regresará por un buen tiempo. Otra vuelta de tuerca de la convergencia, que toma formas inesperadas.
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lunes, 14 de julio de 2008

El iPod Touch 2.0: ahora sí, es una plataforma completa

Hice todos los pasos de la danza de la lluvia, y finalmente tengo mi iPod Touch recargado.
  • Bajé e instalé la versión 7.7 de iTunes en mi Mac.
  • Cree una cuenta en la iTunes Store Perú, que solo permite entrar a la AppStore.
  • Pagué mis 9.95 verdes (ni 29 soles).
  • Bajé, instalé y esperé un buen rato por la actualización de firmware iPhone 2.0, que incluye las aplicaciones básicas que salieron en enero (Correo, Notas, Cotizaciones de la Bolsa, Google Maps, temperaturas en el mundo).
  • Bajé varias aplicaciones: el eReader, tres juegos, una lista de frases en italiano, un medidor de masa corporal en holandés overly cute, una vaina que convierte mi Touch en un estroboscopio (para el próximo rave al que vaya...), un convertidor de divisas.
  • Autoricé mi Mac para que pueda instalar estas aplicaciones en mi Touch.
Y ya está. Las aplicaciones escogidas son todas gratuitas, pero hay varias interesantes a precios realmente bajos. Esto de las aplicaciones es realmente interesante, porque recién comienza y ya hay cosas que valen la pena, así que solo puede mejorar. Es muy simple, nada caro y rápido, hasta para hacerlo por dial-up (pero la instalación es imposible sin banda ancha, demasiado lento). Mientras haya espacio en el Touch, seguiré añadiendo aplicaciones. Muy recomendable para cualquier fanático pero también útil para casi cualquier usuario de computadora.

Solo faltan unas cuantas aplicaciones gratuitas: un buen convertidor de unidades, una herramienta para acceder a Blogger (Typepad ya tiene una), y un lector de archivos .doc o .odt (PDF al parecer todavía no vendrá). El método de eReader no me gusta, porque hay que crear una cuenta en el sitio y eso trae complicaciones, pero algún lector de archivos de texto aparecerá pronto. No voy a comprar aplicaciones por ahora, aunque algunas se ven bien, como los diccionarios bilingües.

sábado, 12 de julio de 2008

iPhone 2.0: mucho más interesante que el iPhone 3G

Hasta La República, jamás sospechosa de tech awareness, se ha subido al carro, dedicándole la doble página central al iPhone 3G, sobre todo ante la promesa que pronto llegará a nuestras calles.

Más allá del atractivo para los choros (sobre los cuales pronto habrá disponible un muy interesante libro), coincido con Gizmodo en creer que el iPhone 3G no es la parte más importante, sino el iPhone 2.0, la actualización de firmware que ha hecho Apple. Con ella, se puede usar la iTunes Store para bajar software hecho para el iPhone/iPod Touch, que ahora sí convierten a este aparatito en el futuro de la comunicación / información móvil.

No solo es cuestión de lo que ya está disponible, sino de lo que puede llegar a hacerse. Desde eReader hasta juegos varios, pasando por aplicaciones comerciales, empresariales y demás, el iPhone es ahora una verdadera plataforma convergente, que permite hacer de todo. A menos que la expectativa sea escribir un artículo en él, el iPhone / iPod Touch es prácticamente lo único que se necesita para, por ejemplo, ir a una conferencia o una clase: se puede navegar, ver correos, twittear, mandar IMs, se puede ver documentos, tomar notas, y si la charla no es atractiva, se puede ver un video o escuchar música. Y muchas cosas más que los usuarios / desarrolladores irán creando, en una plataforma tan atractiva como hace 10 años fue la Palm pero más flexible, más potente y con un modelo de negocios muy inteligente de parte de Apple.

Considerando que ya hay iTunes Store para el Perú... aunque solo para aplicaciones de iPhone y iPod Touch... nada mal, ¿no? El lunes espero revisar exhaustivamente la tienda peruana y contaré aquí cómo es la experiencia, para todos aquellos cuya vocación de piratas les impide comprometer su tarjeta de crédito.

jueves, 28 de febrero de 2008

Quarterlife: del 2.0 al 1.0 al fracaso

Debería haber sido el éxito del año, y más bien parece una advertencia sobre la convergencia. Quarterlife es un proyecto muy particular, de gente con pergaminos mediáticos sólidos: Edward Zwick, uno de los creadores, es el director de, entre otras películas, Glory, The Siege y Blood Diamond. Marshall Herskovitz ha trabajado en TV y cine. No son unos parvenus...

Ambos tuvieron la idea de una serie de televisión sobre jóvenes artistas en la era digital: una especie de Dawson's Creek urbana, artie y con mucha computadora, incluyendo algo así como un videoblog de los protagonistas. Como querían control creativo y no tener que pasar por el proceso de development, eso que no se sabe qué es pero consiste en satisfacer a los ejecutivos de las cadenas, convirtieron la idea en un webcast y una especie de mini MySpace, un sitio web que en teoría creaba una "comunidad" alrededor de la serie y permitía a los usuarios aportar sus ideas para el desarrollo de la serie, de futuras series y de productos digitales en general.

Quarterlife inició transmisiones tanto en su propio sitio como en MySpace, con episodios de ocho minutos. Tuvo algo de éxito, aunque siempre es difícil estimar exactamente el éxito en la Web: en palabras de News.Net, "no llegó a ser Leave Britney Alone pero tuvo suficientes televidentes y buenas reseñas como para que NBC optará por colocar el proyecto en su prime-time" en noviembre del año pasado.

Ahora, convertir un producto para la web de ocho minutos en una serie dramática de una hora en cadena nacional, pues es algo que no ha hecho antes. Y todo indica que lo hicieron muy mal. Quarterlife podría pasar al dudoso panteón que aloja a las series que fracasaron tan rotundamente como para merecer solo un capítulo.

¿Por qué? En primer lugar, porque la serie ya había sido visto, en el formato de episodios breves, por parte de su público; en segundo lugar, porque la transición puede ser difícil: yo he visto un par de episodios y realmente cuesta agarrarle el gusto a una serie basada en las paltas y angustias de un grupo de patas so cool como el que protagoniza la serie. Supongo que no soy la "demografía" correcta, por así decirlo, pero igual, como novedad puede ser interesante pero para convertir esto en una serie de televisión no parecería haber tanta carne...

Pero quizá la principal razón del fracaso fue que para NBC, esto fue un intento de pasar por encima de las limitaciones que la producción convencional de televisión impone: la serie no estaba sujeta a los acuerdos sindicales por lo que podía seguir siendo producida a pesar de la huelga de escritores, y la estructura de propiedad era novedosa, dándole control a los productores pero costándole mucho menos a NBC que otras series. Un experimento que no importa que fracase porque finalmente no le cuesta mucho a nadie.

Quarterlife trató de combinar la audiencia apasionada, la ilusión de comunidad de los nuevos medios, con la masividad de la televisión. Un primer fracaso no quiere decir que algo vaya a funcionar algún día, pero por ahora, pasar de la Web 2.0 a la TV 1.0 no funcionó.

martes, 29 de enero de 2008

Vejeces que todavía rinden

Un par de escritos míos que quisiera revivir, para terminarlos o mejorarlos. Agradeceré los comentarios.

La experiencia de Internet en el Perú es un intento de establecer qué pasó desde los inicios de la RCP en 1991 hasta más o menos 2004.

Convergencia multimedia: más allá de la Internet fue publicado como artículo en Debates de la Comunicación de Felafacs allá por el 2000, luego de ser presentada en el Encuentro de ese año en Sao Paulo. Sigue siendo un punto de partida decente y de ahí llegué a mi tesis de maestría, inédita pero que quizá algún día coloque en línea.

Ambos están en mi "verdadero" sitio web, www.eduardovillanueva.com. Gracias...

martes, 11 de diciembre de 2007

Televisión Digital: ideas a propósito de la opinión de Mirko Lauer

En su columna del domingo 9 de diciembre, Mirko Lauer propone a discusión el tema de la televisión digital, hasta ahora dejado al nivel de notas de prensa y ligeras menciones en espacioes como este. Saludable decisión, y motivo para ligeras aclaraciones y ampliaciones.

Lauer da en el clavo prácticamente en todo, salvo en detallitos como la relevancia de un estándar técnico a la hora de organizar la televisión: si se diese el escenario favorecido por las empresas actuales de televisión, ganaría el ATSC, que tiene como principal gancho la entrega de frecuencias a los operadores existentes, los que ya verían si usan parte de las innovaciones que permite el estándar para ampliar el número de canales, pero bajo sus términos. No es el caso con los otros dos, que están diseñados para priorizar otras cosas, pero que no niegan la posibilidad de televisión de alta definición o "mobility" como parte de la oferta.

Este es el quid del asunto: la televisión digital, que bien puede no ocurrir por unos buenos 10 años todavía, está basada en el mismo estándar de codificación de video y audio, por lo que las señales subyacentes son las mismas. Lo que cambia es el modelo de distribución, priorizando una u otra manera por encima de las otras. Para aquellos que tienen el control del espectro en la actualidad, el modelo preferido puede ser evitar la competencia; para los que están fuera, cualquier modelo que privilegie la ampliación de opciones desde el vamos resulta más atractivo.

Es una cuestión de política de comunicación, entonces, antes que cualquier otra cosa. Agravada porque la televisión digital puede ser un mecanismo para ampliar los canales de acceso a otros servicios, como telefonía móvil, datos (Internet) o una combinación de ambos, lo que quiere decir potencial competencia para los operadores dominantes en esos sectores, que en el Perú significa Telefónica y en menor medida Telmex. A esto hay que añadirle que no hay restricciones a la inversión extranjera en televisión, según la reciente resolución del Tribunal Constitucional, con las atingencias del caso (reciprocidad en el trato, que puede significar que no signifique nada porque en todas partes hay restricciones, comenzando por los Estados Unidos), con lo que tendríamos un escenario de negociación intensa por el control de las frecuencias, porque acceder a ellas daría acceso a una serie de opciones que los viejos broadcasters jamás imaginaron. Convergencia, que le dicen.

Si a esto añadimos que fuera de Lima, e incluso dentro de ella, la televisión de señal abierta y de pago sufre de precariedad, informalidad y piratería, tenemos que el terreno está bien disparejo. Podemos elegir un estándar pero no hay garantía que incluso con el mejor y más sincero esfuerzo del Estado Peruano, pase mucho. La torta publicitaria, como bien indica Lauer, es pequeña y no tiene por qué crecer mucho; la multiplicidad de canales no tiene que significar más programación local, sino mayor dependencia de contenido barato, el que ya predomina en nuestras ondas (como bien indica José Alejandro Godoy en un buen post sobre RBC); y quizá la implementación se tome tanto tiempo que tengamos alguna innovación radical que arrastre tras suyo a la televisión como la conocemos (¿una suerte de Slingbox global, quizá?) y que nos deje con la televisión digital en las manos pero sin nadie que la quiera usar.

En otras palabras: incluso si elegimos bien, puede que nada muy importante pase. Pero si elegimos mal, nada bueno pasará.

Postdata: un ensayo de Gustavo Gómez Germano sobre el tema, que puede servir para aumentar la argumentación desarrollada en los posts de este blog.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

El libro electrónico revive - o quizá no

Allá por el 88, leí una polémica sobre la "sociedad sin papeles" en una revista bibliotecológica. Un especialista británico insistía que estábamos en camino hacia ella, y un colega africano (no recuerdo el lugar preciso) decía que no iba a suceder, especialmente en el Tercer Mundo, ahora conocido como Sur Global.

Avancemos 19 años, consideremos la Internet, la convergencia y tantas cosas más, y si de algo estamos lejos, es de una sociedad sin papeles. Los intentos más serios fueron a finales de los 90, cuando el entusiasmo de la burbuja punto com llevó a una serie de empresas a lanzar e-books, los dispositivos que harían posible desaparecer a los libros como los conocemos; un ejemplo de esos intentos sobrevive en la memoria colectiva de la Internet. No hay que decir que fueron un fracaso, más allá del interés de algunos.

El paradigma del e-book es más o menos conocido: el PADD de Star Trek. Un dispositivo simple, disponible en todas partes, pero además conectado inalámbricamente con la red (la supermegaultrainternet 300.00 que se usa en el universo de Viaje a las Estrellas) que permite acceder a todo tipo de documentos sin más esfuerzo que el pedirlo. Obviamente, solo existe en televisión.

¿Por qué es indispensable el hardware? Porque solo tiene sentido pensar en libros electrónicos si se combina la vasta disponibilidad de contenidos digitalizados con un dispositivo que funcione como un libro pero que no tenga límites prácticos de almacenamiento. Incluso con memorias flash como las actualmente disponibles, cualquier dispositivo actualmente existente tiene limitaciones de capacidad, pero podría ilusionarse uno con un aparatito que, usando tarjetas SD, permitiría cargar con todos los textos que uno quisiera.

Lo más parecido, pero de todas formas fallido, es el Sony Reader. Elegante y sencillo, usa una tecnología muy simpática llamada eInk, que imita a la tinta y que tiene un bajo consumo de electricidad a cambio de no ser legible sin luz ambiental (como el papel de verdad). El producto es fallido porque es caro (300 USD en los estates), no usa muy bien que digamos el formato PDF, y solo admite textos latinos, por lo que hay un cerro de idiomas que no pueden usarlo. Además, parece ser un tanto frágil. Más además, es algo feo.

Ahora, aparece una alternativa, limitada por otras razones: el Kindle, de Amazon. Todavía más feo que el Sony Reader, está diseñado para que uno compre libros electrónicos en Amazon antes que cualquier otra cosa, hasta el punto que convertir documentos al formato propietario que usa cuesta 0.10 USD cada uno. Es caro: 400 USD, solo se vende en los EEUU y está hecho para que se bajen los textos inalámbricamente a través de la red EV-DO sin costo alguno. Permite cierta forma de anotaciones en el texto (fundamental, ¿quién no quiere subrayar o discutir el texto impreso?), y tiene algo así como funciones de búsqueda, lo que es realmente interesante. Se lee bien, y permite suscripciones a periódicos, y a blogs (aunque hay que pagar por ellas; cosa realmente alucinante). Si uno se guía por los comentarios, no ha vuelto locos a los consumidores que lo pueden comprar.

En otras palabras: es un canal de ventas de Amazon, no una respuesta a los sueños colectivos de contar con un dispositivo barato, simple y resistente en el cual meter los varios gigas de archivos en PDF y otros formatos que uno tiene en la computadora y que quisiera, pero no puede, leer en la computadora o imprimir hasta inundarse de papel. Desde ese punto de vista, el Sony Reader es más parecido, o menos lejando, al ideal, aunque igual falla.

Todo indica que el verdadero futuro de los libros electrónicos no es otro que la computadora de la que más he hablado: la XO-1 de OLPC. Aunque en este momento cuesta lo mismo, es más funcional, más fácil de usar y no tiene amarres con canales de venta, salvo que se considere así al proyecto OLPC en su conjunto. Si encuentro un buen motivo para comprarme una XO-1, sería para usarla como lector digital, además de sus otras virtudes.

Habrá que seguir esperando por el PADD.

Reseñas del Kindle: en Newsweek, en Endgadget, comparación con otros en Wired, en Gizmodo, que también tiene una perspectiva comparativa que incluye proyectos todavía en prototipo. Una discusión sobre la funcionalidad de libro electrónico de la XO-1. Un comentario en el tono de este post, en Ars Technica.

sábado, 13 de octubre de 2007

Bienal de la comunicación 2: ¿cuál es la agenda?

Retomando un tema anterior, la oportunidad de asistir a un evento con intenciones continentales siempre sirve para mirar con atención la situación de la actividad académica. También es útil para ubicarnos en los debates generales, e intentar comprender por qué estamos relativamente lejos de entender grandes y pequeñas preguntas sobre la comunicación.

Partiré diciendo que mis intereses nunca han sido convencionalmente comunicacionales: desde mis primeros años en el campo, mi acercamiento se ha basado en un interés claro por lo que se llamaría hace una década la "tecnología de información y comunicación", y que ahora podríamos calificar mejor como "nuevos medios". La discusión sobre nuevos medios requiere precisiones metodológicas y teóricas que todavía no están muy difundidas en la región; si se añade a la colada ideas como "convergencia", todo se hace más confuso, pero no por ello menos interesante.

En mi modesta y personal opinión, la Bienal ha sido demostración perfecta de cuatro cosas:

1. Hay una percepción cada vez más positiva del potencial de los nuevos medios para lograr los viejos objetivos de la comunicación, como la democratización del acceso y la difusión.
2. Hay poca noción de la relación entre los desarrollos mediáticos convencionales, la convergencia y el potencial de los nuevos medios.
3. Hay poca conciencia que los nuevos medios no solo son aquellos que se parecen a los medios masivos (como podría ser un blog) sino que también incluyen a formas nuevas, completamente alejadas de la idea de democratización o amplicación de la esfera pública, como puede ser un espacio social estilo MySpace o Hi5.
4. No hay todavía formulaciones teóricas que sirvan para pensar políticas de comunicación en la era convergente. Todavía estamos muy pegados a tradiciones más convencionales.

Esto se manifiesta de distintas maneras. Si bien respeto el trabajo de Ignacio Ramonet, sus comentarios tienen una matriz ideológica que no logra, en mi interpretación, salir de una visión dualista de la realidad. Por ello la simpatía con el regimen de Chávez, que está bien claro no valora la construcción de una polity liberal como un tema que valga la pena. Una suerte de deslinde teórico entre los aspectos económicos de la actual comunicación globalizada y las virtudes políticas de la tradición liberal podría acercarnos a una suerte de centro radical, como el que proponía Giddens en su ya muerta (asesinada por Tony Blair) tercera vía, pero no somos todavía capaces de articular un discurso que apunte en esa dirección.

El resultado es que contamos con buenas descripciones pero pobres agregaciones. Hay trabajo que muestran de manera interesante lo que hace la Internet a la gente, o lo que la gente hace con la Internet. Desde Carla Colona y Teresa Quiroz aquí en el Perú, pasando por gente como Gustavo Cimadevilla, Roxana Cabello y Guillermo Mastrini en Argentina, o Octavio Islas en México, para mencionar a los que tengo en este momento presente, presentan de manera interesante, cuidadosa, sólida y sobre todo sugerente parte de lo que ocurre. Pero el resto queda en el aire, todavía.

Digamos que por ahí van las cosas. Seguiré dándole vueltas al tema en las próximas semanas.

jueves, 4 de octubre de 2007

Skype, eBay y la monetización de la Web 2.0

La primera gran adquisición de un nuevo medio, tras el colapso de la burbuja de los punto com, fue Skype, por el que eBay pagó 2.600 millones de USD. Como en muchos otros casos, la pregunta obvia fue ¿vale eso? Pues ahora está claro que no. Y lo dice eBay.

Este lunes 1 de octubre, eBay anunció que iba a poner como pérdida contable 900 millones de verdes al haber reevaluado lo que significa Skype como unidad de negocios. No se trata que Skype no sea popular, ni mucho menos. El problema es dual, tanto técnico como comercial, y no parece tener solución.

En lo técnico, la idea era lograr sinergias: Skype sería integrado en el software de eBay, para lograr que los usuarios de eBay usaran Skype en sus intercambios, y los usuarios de Skype tuviera un mecanismo fácil de pago y de colocación de ofertas en estas plataformas. La ilusión convergente como justificación de una intervención tecnológica. El problema es que no funcionó, y más allá de la pobre integración a nivel de software, el punto es que resultaba innecesaria, porque no había imperativo convergente en este plano en particular. Los usuarios eran perfectamente capaces de usar Skype e eBay por separado, porque sus prácticas seguían diferenciando claramente la comunicación del intercambio comercial entre privados.

Esto plantea el problema comercial de fondo: incluso cuando se logran, ¿estas sinergias son monetizables? Skype logró su rápido crecimiento gracias a la oferta de comunicación de voz gratis, sin intervención de compañías telefónicas que cobraran tráfico portador y servicios finales. Ciertamente, algún negocio tenía que haber detrás, y se llama SkypeOut: llamadas de Skype a teléfonos fijos, una especie de callback donde una parte del sistema corre en la Internet y otro, a nivel local, recibe las señales convertidas a voz. También existe el SkypeIn, donde desde un teléfono fijo se puede llamar a Skype como si estuviera en la red telefónica convencional, mediante el alquiler de un número telefónico en ciertas localidades.

No hay cifras sobre la cantidad de usuario, y la cantidad de dinero, de SkypeOut/In, pero se especula que está en declive, con más gente usando "solo" Skype. Un usuario de Slashdot plantea el problema inicial que enfrenta este modelo: el éxito del servicio original de Skype, las llamadas entre usuarios del servicio, implica la disminución de la demanda por el servicio SkypeOut, puesto que conforme se vuelve popular una manera de hacer las cosas, los incentivos para usar el servicio convencional de telefonía disminuyen.

Aparte de especulaciones varias sobre otras formas de integración de Skype con eBay, o de trasladar la funcionalidad hacia servicios móviles, lo que queda como resultado concreto de esta experiencia es que resulta muy complicado hacer funcionar estos servicios como negocio. La paradoja de muchas innovaciones recientes, que también afecta al periodismo, es la que sigue: los nuevos medios degradan o directamente destruyen la viabilidad financiera de los viejos medios, pero no logran crear una alternativa de negocios que a su vez los sostenga en el tiempo. Skype ha surgido como una alternativa a la telefonía de larga distancia, permitiendo que muchas personas no tengan que pagarle a una empresa de telecomunicaciones por estos servicios; pero los que antes pagaban, y aquellos que no podían pagar y por lo tanto, no hubiese contratado estos servicios, no son una fuente de ingresos para el reemplazante.

¿Qué pasará con compañías como Skype? Difícil de saberlo. Pero deja espacio para la especulación en grande, cosa sobre la que espero volver pronto.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

¿La tendencia del futuro? El fin de NYTimes Select

A partir de hoy, 19 de setiembre, los aficionados a la Old Grey Lady tenemos de qué felicitarnos: se acabó NYTimes Select, la sección de pago de este diario.

Bajo el simpático lema ahora todos tienen derecho a nuestra opinión, este diario ha liberado sus columnas de opinión, impecablemente bien escritas y fascinantemente argumentadas, pero también ha puesto a disposición del mundo entero su archivo digital, que arranca en 1987. Esto sí que resulta una novedad fantástica, porque le permite a gente de todo el planeta contar con un recurso de investigación de primera.

Ahora, como dice Ramón Salaverría, "los pocos que quedan parece que le seguirán pronto"... Las presiones son de tres tipos: los sitios de pago no suelen tener mucho éxito; la presión por contenido libre desde la avanzada de Creative Commons y similares hace que cada vez más gente espere que las cosas sean de libre acceso; pero quizá más importante, para un diario como el New York Times, lo que se puede perder al liberar el acceso se gana en mantener mindshare, el que podría desplazarse hacia otros medios, de libre acceso y más ágiles, pero sobre todo más especializados, incluyendo también blogs aunque no solo ellos.

Transformaciones mediáticas significativas que sin duda nos favorecen, aunque presentan preguntas sobre cuál será el futuro de la prensa en general. Claro, el New York Times, problemas de plata, no tiene. Pero ¿y el resto, cómo lo hará?

lunes, 10 de septiembre de 2007

APFACOM 2007: Ramón Salaverría en Lima

Con la ponencia magistral El periodismo escrito en la era digital: la convergencia multimedia, a cargo de Ramón Salaverría, se iniciará el lunes 17 de setiembre el XXVIII Encuentro Nacional de la Asociación Peruana de Facultades de Comunicación (APFACOM).

Ramón es un muy buen académico, un expositor de primera y un tipo de lo más divertido. Lamento que venga por poco tiempo; también lamento que la reunión de APFACOM sea un encuentro de periodismo, no de comunicación. Ciertamente, el periodismo es uno de los puntales históricos de lo que ahora llamamos estudios de comunicación social, pero eso no logra explicar la decisión tan limitante de la actual directiva, que ha decidido ignorar la plétora de temas y preocupaciones que hoy por hoy comprenden la comunicación.

En fin, ojalá que no se vuelva costumbre. Acá en la PUCP estaremos entretenidos con nuestro Coloquio de Estudiantes, así que no creo que pueda ir: voy a tener cierre de edición de un proyecto que debutará el 19.

Igual, y a pesar de lo corto de su visita, la oportunidad de tener a Ramón se saluda. Si pueden, escúchenlo. Si no, lean sus blogs, (este también) y sus libros.