La pregunta que surge, sin embargo, es el para qué. El Encuentro ha tenido buenas ponencias, algunas más bien convencionales; ha tenido presentaciones magistrales con el problema que estas suelen tener: no es fácil apelar al interés de 1500 personas que van desde estudiantes de pregrado hasta investigadores avezados. Pero me queda cuatro grands dudas, que además me han quedado tras cada uno de los seis encuentros de FELAFACS a los que he asistido:
- ¿Es posible hacer un encuentro de comunicación sin caer en las comunicaciones? Es decir, hablar de la comunicación es distinto a hablar de las distintas maneras como se comunica, en tanto profesiones o preocupaciones. El resultado es dispersión temática. Las ponencias sobre la comunicación no hacen un puente tan claro con las comunicaciones, ni siquiera con algunas de ellas.
- ¿Es posible sostener el pensamiento crítico, más bien de izquierda, cuando las preocupaciones laborales son más bien de tipo comercial? La conexión entre las grandes dudas y respuestas tentativas del pensamiento crítico con lo que realmente tienen que hacer los comunicadores para salir adelante es un problema todavía por resolver.
- ¿Cómo podemos avanzar como comunidad académica cuando hablamos tan distinto? Hay poca relación entre ponencias y posiciones a pesar que tratan de los mismos temas, y esto se debe a que las aproximaciones conceptuales tienden a ser muy poco parecidas y sobre todo, con vocación escasa de conversar entre sí. Otro gran pendiente.
- ¿Vale la pena seguir hablando de América Latina? Finalmente es una abstracción, pero como que la hemos usado para diferenciarnos por lo malo: falta de irgor, falta de empiria, amenazas comunes y malos de la película compartidos. No es que no hayan pertinencia en muchos de estas entradas, pero igual... queda la sensación que nos escapamos a lo Latinoamericano porque no podemos conectarnos desde lo local a la reflexión académica global.
Ideas para conversar, ojalá.