Google Chrome OS: ese es el nombre que se nos propone para la gran novedad tecnológica del 2009/2010. Qué mejor tema para el post 300 de este blog.
Para el consumidor final, una computadora es Windows. Así de simple a pesar que los Mactards o los zelotes del Linux o del FLOSS opinen lo contrario. Ni Linux es realmente capaz de competir a nivel del consumidor final, ni Apple tiene interés en pelear con Microsoft por las masas, sino simplemente regodearse con la minoría que está dispuesta a pagar extra por su sistema operativo.
Esto puede cambiar, aunque no sabremos realmente cuándo y qué tan rápido, si el proyecto de sistema operativo de Google despega. Aclaremos: un sistema operativo combina tanto la interfaz, que es la manera como hacemos las cosas en la computadora, como la gestión de servicios interna de la computadora. ¿Un ejemplo? La vulnerabilidad de Windows a los virus es en parte resultado de una decisión de arquitectura: todo programa instalado en cualquier directorio puede ejecutarse; en Unix (es decir Linux y Apple OS X), los programas solo pueden ejecutarse desde el directorio de aplicaciones, lo que hace más complicado contrabandear programas haciéndolos pasar por otra cosa.
Pero lo más importante es que los sistemas operativos residen en la computadora, ocupando un montón de espacio en el disco duro. Google en cambio está proponiendo mover todo a la nube, el hábitat natural de esta empresa. La apuesta es audaz y puede que no funcione, pero hay que reconocer que si funciona nos va a regresar al pasado al mismo tiempo que permitirnos un gran salto al futuro.
¿Contradicción? En parte: poner todo, del sistema operativo a los datos, pasando por los programas, en la nube, se parece mucho a la computación de la prehistoria, cuando todo se hacía en una mainframe y lo que podía tocar un usuario no era más que un dispositivo de ingreso y exhibición de datos. Un viejo terminal tenía mínimas capacidades de procesamiento y se podía reemplazar a la volada. La data, y todo lo que le daba sentido a la data, residía en la mainframe, un artefacto mágico que residía en un sancta sanctorum informático, protegido por una serie de sacerdotes, desde monaguillos / operadores que no la dejaba sola, hasta cardenales / ingenieros que la tocaba y daban mantenimiento. Claro, incluso ahí la mainframe era de la empresa: ahora la mainframe va a ser la granja de servidores de Google, y más allá de todos los EULAs y promesas de Google de "no hacer el mal", igual, la dependencia del gigante de Mountain View no va a bajar, va a aumentar.
Por el lado positivo, esto le puede hacer la vida más fácil al usuario hiperconectado de hoy, el que no tendrá que preocuparse de actualizaciones, de virus, de backups nunca hechos. Si se quiere una computadora para navegar, mandar correos o mensajes instantáneos, y por ahí hacer alguito más con fotos y páginas web, una plataforma en la nube simplifica la vida: puede acceder a ella desde cualquier sitio, con cualquier equipo. Claro, habrán cosas que no valdrá la pena intentar hacer en la nube, como editar videos. Pero lo demás, pues no creo que haya muchos límites para hacerlo en la nube cromada.
Veremos: cuando hayan más novedades, claro está.
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