Soy Eduardo Villanueva Mansilla, y este blog contiene temas de interés profesional y personal, y lo uso para hablar sobre tecnología de la información, medios masivos y nuevos medios de comunicación, cultura y sociedad, y otras cosas que se me pasan por la cabeza.
sábado, 12 de marzo de 2011
Desastres y posibilidades tecnológicas
Claro que no. Así todos los peruanos tuvieran acceso a Internet, seguiríamos teniendo el problema de fondo: falta de claridad de propósito de los agentes estatales, acompañada de trivialidad de los medios. Cuando anoche leía como titular (no recuerdo si de RPP o de Peru21) que el terremoto de Japón "se vive en Twitter" no podía dejar de indignarme la frivolidad de semejante comentario, y al mismo tiempo no podía dejar de pensar en que parece que es lo único que solo capaces de hacer: repetir la cacofonía.
Un satélite es profundamente inútil cuando no se tiene capacidad de actuar con la información disponible. Creo haberlo mencionado antes pero cuando el terremoto del 2007 el sr. Presidente dijo por la noche que "nos habíamos salvado de una tragedia" porque en Lima no hubo desgracias significativas, estaba demostrando que nadie había tenido el cuidado de pasarle una copia del correo del USGS que minutos después del sismo yo había recibido, en una cabina pública en Tarapoto, reenviado por un amigo afanoso; este mensaje mostraba claramente que la peor parte la había llevado Chincha y Pisco. Elemental pues, y demostración de dónde están nuestras carencias: ni Alan García, ni nadie en el estado peruano, ni nadie en los medios, miró ese mapa y dijo "¿qué ha pasado en Pisco?".
Tres años y medio después y estamos igual. No sabemos qué mirar o qué decir. Más allá de la calidad de su personal, la DHN de la MGP saca comunicados escritos en clave en vez de dirigirse al público para que actúe; los periodistas siguen esperando que los llamen o que un tuit les ilumine sobre lo que pasa; los titulares de las obsesionadas webs de constante actualización de nuestra prensa tienen información con tres horas de atraso. Seguimos mirando los desastres como eventos ajenos, y cuando nos tocan no sabemos qué hacer.
Por ello, creo yo, es que situaciones como las recurrentes tragedias prevenibles en provincias nos dejan impávidos. Nuestra actitud general es de espectadores inmaduros, que asumimos que "diosito" o la "madre naturaleza" es la culpable y que nada se puede hacer frente a ella, y no aceptamos que se puede intentar minimizar el daño, cuando no evitarlo. Si y cuando un terremoto de grado 8.9 nos caiga en Lima, será una catástrofe, no hay duda, pero no solo porque los edificios caerán sobre la gente y el tsunami inundará todo el Callao, sino porque nadie sabrá qué hacer, nadie reaccionará y simplemente le echará la culpa al destino. Sobre todo, estaremos esperando que nos digan qué hacer, y nadie sabrá hacerlo.
Más responsabilidad, ante lo que nos puede afectar y ante lo que puede afectar a nuestros semejantes, es la lección que deberíamos aprender. Desde tragedias ineludibles como un terremoto hasta lo completamente evitable, como un friaje, es chamba del estado, pero también de los medios, y sobre todo de los ciudadanos: actuar y exigir acción. Caso contrario, solo seremos víctimas clamando por un Deus ex machina para la próxima vez.
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martes, 18 de septiembre de 2007
Repartición de culpas: Movistar y Nextel son y no son
Como lo dijo la Ministra, el problema el 15 no tuvo mucho que ver con el estado de las redes. Pero esta auditoría sirvió para hacer notar otro problema, o por lo menos para que se ponga a la luz una de esas cuestiones que están en la mente de todos pero que no se pueden afirmar sin pruebas: la expansión de la venta de servicios finales en telefonía móvil no ha estado acompañada por una similar expansión en facilidades técnicas.
En cristiano: las empresas venden muchos aparatos pero no hacen crecer al mismo ritmo sus redes. Específicamente, Telefónica Móviles / Movistar y Nextel son culpables de esta situación. Ni Claro ni la telefonía fija en general tiene estos problemas, así que por ahí no hay mucho que discutir. Salvo el tema de interconexión, en unos párrafos.
Hay varias explicaciones para esto, incluyendo algunas banales y otras no tanto: el aumento de ventas está dirigido por la demanda mientras que la expansión de facilidades depende de seguridades de demanda, lo que siempre ocurre después; los usuarios que compran teléfonos móviles siguen un patrón predecible de bajo consumo que solo afecta la red cuando deciden que comunicarse es más urgente que ahorrar; el contrato no exige lo mismo que los estándares internacionales... incluso se mencionado el siempre útil mantra de "se espantan las inversiones" que es francamente estúpido, especialmente si se dice al día siguiente de la confirmación de la multa de 497 millones de euros a Microsoft, que demuestran claramente que los inversionistas tienen la obligación de jugar limpio o atenerse a las consecuencias.
Dicho esto: no me queda claro si hay mucho sustento legal para poner la sanción que el MTC ha prácticamente ordenado a OSIPTEL. Veremos qué pasa.
La Ministra tuvo la pertinencia de mencionar con bastante claridad otro tema pendiente: la interconexión. Es altamente probable que los cuellos de botella más severos del día del sismo hayan estado en la interconexión entre los distintos servicios, no en los mismos servicios. Asumo que un escenario común ese día haya sido llamar de un móvil a un fijo para averiguar cómo estaban, y ahí el problema estaba en la interconexión, no en la capacidad de la red móvil o fija.
En todo caso, un corolario interesante, que demuestra algo más de sensibilidad política de parte de la Ministra Zavala, así como la buena tarea de sus supervisores de auditoría. Sigamos viendo el escenario pero por ahora el resultado es útil para los usuarios y saludable para la ciudadanía.
Actualización del 19 de setiembre: con titulares confusos y destacando la poco confiable actitud de Guillermo Thornberry, varios diarios indican que también Claro y Telefónica (fijos) serán sancionados. Aclaremos: TdP por no dar información. La impresión que da es de subirse al carro, pero hay que esperar unos días para entender mejor lo que se está diciendo. Regresaré al tema pronto.
Actualización: Buen levantamiento de citas de parte del Morsa.
Corrección: Gracias Roberto por la acotación, ahora en el título dice Movistar donde decía Telefónica.
jueves, 6 de septiembre de 2007
Teléfonos y terremotos: great minds think alike
El carácter más bien frivolizante de la curiosidad parlamentaria lo demuestra que el día martes se haya obligado a la ministra Zavala a presentarse a lo largo del día ante tres comisiones que le preguntaron esencialmente lo mismo, y no obtuvieron nada que los ilustrara mayormente ("Hay que seguir investigando").En otras palabras, ya déjenlo, ¿no?
miércoles, 5 de septiembre de 2007
El terremoto: un diálogo de sordos
No, no hubo un colapso. No, no hubo un plan de contingencia. No, no hay culpables porque en realidad no hubo irresponsabilidad criminal. No, el estado no hizo lo que debía hacer.
Ciertamente, las telecomunicaciones colapsaron, como todo, en las zonas más afectadas por el terremoto. En Lima, lo que ocurrió fue una saturación producida por la reacción casi automática del público de llamar inmediatamente después del terremoto. Si a eso se le añade algunas caídas, por cortes eléctricos, desconexiones por el sacudón, y la inevitable congestión en los enlaces entre móviles y fijos, es más o menos evidente que el sistema no resistió.
Pero la Internet siguió funcionando, algunos operadores siguieron sin problemas (como Nextel, me dicen) y en general las cosas funcionaron en el contexto concreto de la realidad nacional. Esta encantadora realidad nacional, con todos los elementos culturales que implica, es la que ha hecho que el meme del "colapso" no salga de la discusión, sin importar que sea o no pertinente. Como sabemos, Telefónica es mala; entonces tiene que tener la culpa.
La ausencia de un plan de contingencia se revela en la imposibilidad de prorizar teléfonos oficiales, la falta de información precisa y la inexistencia de fuentes oficiales en el momento más crítico. El presidente terminó diciendo lo que parecía un buen mensaje en un contexto de ignorancia de la escala del sismo, lo que era fácil de saber visitando un sitio como el USGS. Eso es imprevisión, y ahorro mal hecho, puesto que el despacho presidencial, reducido a su mínima expresión en este gobierno, no tuvo capacidad de recuperar la información adecuada para evitar el papelón. En general, la noción de ahorro que el presidente propugna aparece tan relacionada con su megalomanía que con una estrategia de austeridad estatal.
Ciertamente, la deshabilitación al menos hace seis años de la red privada del estado es una negligencia pero no parece ser un crimen. Telefónica, empresa por la que no siento la menor simpatía, reaccionó bien, hizo lo que debía hacer, y ha sido discreta pero firme en su estrategia de comunicación, lo que merece destaque. Lo hicieron bien.