martes, 8 de septiembre de 2009

Vías rápidas urbanas: si te gustó la Faucett...

Te encantará la nueva Javier Prado...

Esta idea no es nueva, pues hace un buen tiempo se planteó hacer una autopista elevada sobre la Javier Prado, obviamente con peaje incluido. No sé exactamente porqué no funcionó, aunque creo que a la larga se vio que el mercado no estaba. Pero ahora parece revivir la idea, esta vez de manos del gobierno central. Lo que me lleva a dos preguntas, similares a lo que se plantea Juan Zegarra en Día 1, y una observación general:

1. ¿A santo de qué se mete en la gestión urbana el gobierno central? No soy para nada devoto del lamentable capataz de obra que funge de alcalde limeño, pero igual, no es asunto del MTC y no debería meterse en el tema.

2. ¿Qué problema solucionan estas vías rápidas? Evidentemente son más negocio para los privados que recibirán la concesión que otra cosa, puesto que la razón por la que Lima tiene el asco de tráfico que tiene es la existencia de un asco de transporte público, más adecuado para una capital africana que para una ciudad de ocho millones de habitantes de una economía de ingresos medios.

Los que estarán felices con esto serán los que puedan pagar por el servicio, que podrán vivir felices, asumo yo viendo desde arriba cómo la cholada malvive en las combis, porque la insensatez sería simplemente intolerable si la cosa es segregar las vías actualmente existentes para crear corredores privados; tengamos en cuenta que en las vías mencionadas también habrá eventualmente una zona segregada para los busecitos de Castañeda, lo que dejaría prácticamente nada para el hoi polloi.

Y no me vengan con que Santiago, Buenos Aires o Londres: las dos primeras tienen autopistas que conectan la periferia con el centro de la ciudad, cosa que ya tenemos y que no es aprovechar las vías urbanas ya existentes; la segunda tiene cargos por congestión vehicular, para reducir la cantidad de autos en su saturado centro, y enviar más gente a su también saturado transporte público.

¿La observación? El fetichismo de la inversión privada ha tomado control del ministro Cornejo, asumo yo que por encargo del Barón Samedi en Palacio de Gobierno, con lo que basta que alguien llegue con una idea que traería 5.000 millones de USD a la economía para que sea buena. Qué importa la planificación urbana, débil pero existente, o los planes ya armados, más bien insuficientes como los busecitos de Castañeda cuando la ciudad necesita tren subterráneo; lo importante es que el PBI crezca con inversiones. Los limeños estaremos obligados a aceptar esta necedad y convertirnos en zombies, buenos súbditos del Barón, mientras duren las obras y cuando haya que pagar para que algunos se hagan ricos mientras el problema de verdad de la ciudad no se enfrenta. La misma historia que nos llevó a las patéticas revisiones técnicas, que no sirven para nada útil y ni siquiera le dan plata a los españoles que las administran; o en la ya mencionada Faucett, mientras el tren eléctrico está por cumplir bodas de plata de haber sido iniciado sin que nadie sepa si algún día funcionará.

Prepárense: cuando los empresarios argentinos que ganen esta licitación lleguen a Palacio para el anuncio oficial, Alan García dirá que es parte de nuestros preparativos para ser la sede de los Panamericanos... y la gente se lo creerá, y dirán que es el progreso. la modernidad y la nueva Jerusalem, y luego se quejará porque es caro y son unos ladrones y todo lo demás. Mircea Eliade debe estar feliz...
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2 comentarios:

Luis Enrique Alvizuri dijo...

Señor Villanueva:

1. Felicitaciones por su retorno.

2. No se olvide de mencionar lo que mueve a todos, y en especial a los apristas: su ganancia, su mordida, su marmaja, su "cómo es", su parte de la mafia de la "modernización del país". Sin esto es imposible entender la lógica de este gobierno para el cual solo vale aquello que reporta un interés inmediato a su bolsillo.

3. Todo lo que hay que soportar con tal de que no llegue Humala al poder. Pero... ¿será tan malo que como dicen que es? ¿No nos estarán chantajeando con esto? Mmmm...

Muchas gracias.

Eduardo Villanueva dijo...

Gracias... personalmente prefiero fijarme en las manías del presidente García, que son esencialmente iguales que hace 20 años solo que con otros temas de obsesión. Donde antes había revoluciones ahora hay inversiones. La marmaja es inevitable en un país esencialmente corrupto como el Perú, y será el subproducto de confiar en terceros para hacer las cosas que debería estar haciendo el estado.