viernes, 20 de marzo de 2009

Peter Gabriel: una apreciación


Gabriel ha hecho mucha música. Desde las baladas simplonas de su primer disco, From Genesis to Revelation, hasta el tema de Wall-e, son casi cuarenta años de música de primera calidad. Algunas cosas han envejecido mal, otras se mantienen tal cual. Es imposible resumir una carrera tan larga en una lista arbitraria de canciones, pero eso no tiene porqué detener a nadie...

En su etapa inicial, con Genesis, hubo una transformación desde el primer disco, de baladas adolescentes con la intención de ser populares, cuando comenzaron a ser ellos mismos, un grupo de pretenciosos estudiantes de colegio pituco inglés. El Trespass, el primer disco que realmente vale la pena de esa época, tiene una canción que suena muy vieja por los arreglos, pero que sigue siendo buena: The Knife. Pero más interesante es lo que sigue, el Nursery Cryme, donde Gabriel comienza a darle cuerda a su fantasía lírica con temas tan divertidos como The Return of the Giant Hogweed, donde la mezcla de melodías interesantes con letras caprichosas comienza a tomar forma.

Pero son los tres siguientes discos los que realmente hay que escuchar, casi completos. Si se quiere una apreciación de Gabriel como cantante, nada hay como Supper's Ready, una especie de suite pop que a lo largo de sus más de 23 minutos permite apreciar variantes de estilo deliciosas y muy buenas interpretaciones, que es el punto más alto del Foxtrot. Luego sigue el curioso Selling England by the Pound, que mezcla melodías pretenciosas con letras basadas en cosas cotidianas: Dancing with the Moonlit Knight y su coda, Aisle of Plenty, parecen ser alegorías de temas vagamente artúricos al mismo tiempo que usan referencias a ventas minoristas, supermercados y listas de compras.

Finalmente, el último disco es una espléndida obra maestra: desde el tema que comparte el título del disco hasta la espectacular Carpet Crawlers, The Lamb lies down on Broadway es un intento de hacer una enorme metáfora sobre la decadencia urbana y la salvación humana, todo en más de 90 minutos de música parejamente buena; resulta lejana para las generaciones que no han sido criadas con la imagen de Manhattan como una especie de vertedero de lo peor de la vida en sociedad combinada con creatividad descontrolada de jóvenes desposeídos: una mezcla de Serpico con las partes sin música de Saturday Night Fever, pasadas por la mano de Brian Eno. Fue un buen final para la presencia de Gabriel en Genesis, que se convirtió en algo completamente distinto, más popular y asequible pero menos interesante.

Luego, desde 1977, se trata de Gabriel solo. Los dos primeros discos solistas establecieron el patrón de títulos inexistentes: Peter Gabriel del uno al cuatro son fascículos de una revista, que se conocen por sus imaginativas carátulas: Car, Scratch, Melt y Security (el título obligado por Geffen en el mercado USA) tienen buenas canciones, pero mientras que los dos primeros son experimentales en el sentido de buscar rumbos, los dos siguientes son muestra de un músico que sabe desarrollar ideas experimentales con rumbos ya definidos. Del primero hay que rescatar el himno personal de Gabriel, Solsbury Hill, que explica porqué dejó Genesis y comenzó una nueva vida. Del segundo, menos satisfactorio, me gusto D.I.Y. y Mother of Violence.

El Melt, además de la carátula impresionante, tiene varias joyas: escoger dos canciones es difícil, pero me quedaría con No Self Control y Games without Frontiers, pero también me gusta por su formato inusual Lead a Normal Life. El Security hay que escucharlo entero, pero aparte de Shock the Monkey (del cual el video es el primer gran videoclip de Gabriel) temas como Rhythm of the Heat, San Jacinto y Wallflower son sensacionales, distintos y excelentes ejemplos del rango que Gabriel ya tenía. San Jacinto, en particular, con su estructura poco convencional, su letra más bien declamativa y de frases por partes inconexas, su apoteósico final con la línea "I hold the line, the line of strength that pulls me through the fear", cantada como si estuviera llorando, me estremece cada vez que la escucho.

El So, el primer disco con título explícito, es casi perfecto. Sledgehammer puede ser el tema más conocido (y el video sigue siendo extraordinario), pero canciones como Red Rain, Big Time, In your Eyes, y las menos conocidas Don't Give Up, Mercy Street y hasta la extraña Milgram's 37 / We do what we're told son magistrales. La única débil, por convencional, igual es buena: That voice again es simplemente una canción pop. El epítome del Gabriel popular, So es esencial para entenderlo, para entender la música de los ochenta, y para deleitarse con lo que Gabriel puede hacer.

Entre el Security y el So Gabriel tiene dos discos más: la banda sonora de Birdy, que es una colección de temas instrumentales, y el primer disco en vivo, Peter Gabriel Plays Live. Sin ser esenciales son buenos. Pero el disco que sigue al So es otra obra maestra: Passion, la música para la Última Tentación de Cristo, es el mejor ejemplo de la capacidad de Gabriel para recoger sonidos y ritmos del mundo con una sensibilidad pop y sentido del cine. También es esencial, aunque menos asequible por ser precisamente una banda sonora.

Tras una pausa muy larga para alguien en la cúspide de su carrera, el Us (1992) fue casi anticlimático. Un buen disco pero no por ello tan logrado como el So, resulta siendo más una especie de terapia emocional, en la que enfrenta sus varios demonios posteriores a su divorcio y alejamiento de su familia. Tiene buenos temas y buenos videos, pero es mejor escuchar el disco en vivo posterior, el Secret World Live, en donde sus canciones toman más vida que en el disco anterior. Igualmente es recomendable escuchar canciones como Come Talk to me, Secret World y Kiss that Frog, junto con los singles, Steam y Digging in the Dirt.

Otra pausa larga, en donde Gabriel hace algo de música para películas, una instalación multimedia inmensa para el Millenium Dome en Londres llamada Ovo, y la banda sonora de The Rabbit Proof Fence, hasta llegar al siguiente disco, el Up. Con temas buenos pero dispersos, menos sólido como conjunto pero igualmente interesantes, vale la pena escuchar casi todo, pero me quedo con Sky Blue y con Growing Up (mejor aun verlos en el video de concierto Growing Up, una delicia de puesta en escena).

Lo último es fantástico. La culminación perfecta de una película maravillosa, Down to Earth es una canción digna de aprecio por ella misma, pero que resulta impecable como coda de Wall-e.

Ahí está. Gabriel en un montón de palabras. Mejor escucharlo, especialmente hoy que por primera, y muy probablemente única vez, toca en Lima. Bienvenido seas, Peter Gabriel, que por menos para mí, nunca te has ido.

(Foto: Peter Gabriel y Ged Lynch en Lima, jueves 19 de marzo del 2009. Foto de EVM cortesía de la cámara de CZH)

2 comentarios:

Jacqueline Fowks dijo...

Villanueva:
Creo que vale la pena indicar que la foto es tuya y tomada en Lima.
Felicidades.

Eduardo Villanueva dijo...

Gracias, ya lo aclaré.