martes, 8 de abril de 2008

El caso RBC/MDC: regulando el rol del estado en los medios privados

Bien documentado, tanto por José Alejandro Godoy como por Marco Sifuentes, está el controversial caso de la publicidad del ministerio del interior en RBC. Aparecen a partir de esto al menos tres grandes líneas de reflexión:
  1. La blogósfera local ha logrado un pequeño gol. Digo pequeño porque no podemos saber todavía qué tan decisivo es, pero igual, el rebote de la investigación de José Alejandro en medios es un gol; la falta de respeto de la Primera es también una señal del éxito pero más todavía de lo que falta por recorrer, porque es obvio que han sentido que no tienen la más mínima obligación de citar la fuente.
  2. La chatura moral de Alva Castro impacta aunque no sorprenda. En su desesperado intento de sobrevivir políticamente, está haciendo todo lo que su presidente ha dicho que no haría: usar el dinero de todos los peruanos en frivolidades, en este caso, en tratar de quedar bien. Lamentable.
  3. El estado sigue teniendo un arma poderosa en la publicidad, pero más todavía en la falta de energía en hacer cumplir la ley. El congreso, que finalmente tiene potencialmente mayoría opositora, debería haber por lo menos armado un escándalo sobre la decisión de contratar a dedo la publicidad ignorando disposiciones existentes; la opinión pública, o por lo menos los medios, debería exigir el retiro efectivo de esa publicidad por irrelevante y contraproducente. Ya sé que tendríamos que ser enormemente ilusos para esperar semejante comportamiento de los otorongos y los mermeleros, pero igual, no todos son así ni en el congreso ni en los medios.
Todo esto nos lleva a una pregunta esencial: ¿para qué debe hacer publicidad el Estado? Normar esto es complejo porque finalmente nadie quiere vivir sometido a camisas de fuerza, pero hay reglas de sentido común que sí puede aceptarse como punto de partida: el Estado puede hacer uso de publicidad para difundir acciones en beneficio de la población, para promover posiciones de política pública, para motivar la participación ciudadana. Mucho más, no.

Si aceptamos este punto de partida, la única lógica para escoger un medio en el cual colocar avisaje es el rating, porque garantizar llegar a la mayor cantidad del público objetivo. Esto es lo que pide la ley: una racionalidad de públicos tras la elección de un radiodifusor. Habría también que considerar si realmente la publicidad televisiva o impresa sirve tanto como otras estrategias de comunicación, aunque no creo que hayan posibilidades de análisis muy sofisticado sobre comunicación en las condiciones actuales del Estado peruano.

Bajo esta óptica, la publicidad del Ministerio del Interior motivo de la discordia es un absurdo y no pasa la más mínima evaluación de pertinencia. Es un simple ejercicio de imagen institucional que intenta mostrar al ministro Gorgory en la mejor luz posible. Considerando que los peruanos no tenemos por qué pagarle la terapia de autoestima, lo de colocar la publicidad en RBC es la cereza en la torta, no el problema principal.

Ojalá fuese esta la ocasión para enviar al señor Alva Castro de regreso al congreso. Sé que es otro sueño de opio, pero bueno, quién sabe. Finalmente, vivimos en el paraíso, así que quizá algún día haya un milagro.

2 comentarios:

Marco dijo...

Existe Ley N° 28874, que regula la publicidad estatal en los medios. Así que esto está regulado.

Lo comenta mas exhaustivamente pepitas.com

http://pepitaspuntocom.blogspot.com/2008/04/alva-castro-es-tambin-responsable-del.html

Eduardo Villanueva dijo...

Aunque no menciono el número de la ley, sí digo que existe un marco legal para la colocación de avisaje. Lo que no hay es un marco político, es decir normas que definan qué es pertinente y qué no. Es difícil que las haya. Por eso me preocupa mucho más la falta de discusión sobre la ridícula publicidad de imagen institucional, contratada por fuera del marco jurídico. Es eso lo más grave.