O, organizando mi mente sobre un tema complicado.
La polémica sobre Google Books continua siendo importante. Dados los desarrollos recientes en dispositivos digitales para lectura, en donde el mercado parece estar madurando hacia alternativas viables tanto en lo comercial como en el uso, las decisiones que ha tomado Google son cada más críticas para entender lo que puede pasar.
Lo central es conocido, asumo, así que lo resumo rápidamente: Google decidió en 2004 iniciar la digitalización de los fondos de varias universidades y bibliotecas de EEUU e Inglaterra; primero libros fuera de protección patrimonial, luego libros "huérfanos" (es decir que aunque están en el plazo de protección, están agotadas y a veces no tienen un claro titular de derechos) y finalmente los demás. El producto final está disponible en
Google Books, para que cualquiera pueda buscar, y luego puede leer y eventualmente copiar aquellas obras que han sido digitalizadas.
Google ha publicado avisos llamando a los autores a reclamar sus derechos en
los lugares más inusuales, tras haber llegado a un
acuerdo con especial énfasis en las obras huérfanas. Es un
acuerdo agresivo: si hasta el 5 de enero de 2010 no se ha registrado la reclamación de derechos de una obra en el
sitio de Google para el acuerdo, y/o se ha negado el derecho de digitalización y distribución, Google asumirá que el autor o sus herederos han aceptado y por lo tanto procederá a dar acceso, con planes de pago variados según el caso.
Google tiene previsto ir poniendo los libros a disposición de distintas empresas: lo ha hecho con
Sony, y ha ofrecido
hacerlo con la competencia.
No tengo un juicio completamente formado sobre el tema; no comparto
la opinión tan firme de Iván Thays en contra del acuerdo, porque estoy viendo cómo evoluciona y eventualmente cambia de maneras menos incómodas para los autores; aparte, el porcentaje de beneficios que otorga Google (63%) es mucho más alto que el que ofrecen habitualmente las editoriales. He registrado mis libros, de los cuales
uno está digitalizado sin autorización, más por la experiencia que por una decisión completamente consciente a favor de Google. Ciertamente
hay muchos que se oponen, incluyendo mis
colegas bibliotecarios y el Internet Archive en EEUU.
Los libros en el dominio público no son el problema: finalmente, si lo están lo están, y cualquiera puede hacer lo que quiera con ellos. Las obras con protección patrimonial tienen editoriales a veces pueden negociar agresivamente con Google, pero en la mayoría de casos no pueden responder por falta de tiempo o recursos. Finalmente, las obras huérfanas son un problema, porque efectivamente están fuera del dominio público pero nadie las defiende. Muchas de estas obras terminan en manos de Google y los derechohabientes no reciben nada, a pesar que deberían.
¿La razón de esta situación? El agujero negro editorial: la sobreprotección de los derechos patrimoniales ha llevado a una situación en donde libros que deberían haber sido puesto en el dominio público no lo estarán, sin importar lo que los autores opinen. Como
dice James Boyle, Google Books es una solución con fallas pero finalmente es una solución al problema creado por leyes innecesariamente sobreprotectoras.
¿El riesgo fundamental? Que Google monopolice el acceso global al conocimiento, sin reglas claras. Claro está, si Google no lo hace, lo más probable es que la digitalización tome varias décadas y sea hecha de maneras desordenadas e inconexas, como
parece que la respuesta europea lo será.
Conclusión: esto tiene para rato y debería interesarnos.
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