jueves, 7 de enero de 2016

Cuatro consejos para una candidata

Me gustaría que el Frente Amplio logre pasar la valla y meter suficientes congresistas para forzar nuevos debates, nuevas maneras de mirar el Perú. No sé si realmente quisiera que gane la presidencia, pero ante los desastres previsibles no veo por qué no podría hacerlo algo mejor. Pero como van las cosas no lo hará, ni siquiera pasará la valla electoral. ¿Por qué? Porque no parece estar interesado en convencer a nadie que no sea parte de la capilla de los convencidos.

Ahora, asumiendo que me equivoco y que la gente alrededor de la candidatura, y la candidata misma, realmente quieran ganar, entonces ofrezco cuatro consejos. No son ni especialmente sofisticados ni menos originales, pero quien sabe. Prefiero ponerlos aquí antes que luego alguien diga "¿y por qué no lo dijiste antes?


  • Enfatizar que es una persona de verdad. Es madre, es cuzqueña, es sincera en lo que quiere. No es simplemente la chiquilla chancona que parece querer impresionar a sus profesores, o peor todavía, no es una profesora de primaria. ¿En qué cree realmente? ¿Quién es? ¿Se ríe de algo? ¿Hace algo más que solo ser política? No se trata de salir en programas ridículos o ponerse a bailar en sus eventos, ni tampoco cargar a su familia a todas partes, pero algo que la humanice y la haga simpática ante la gente, y no sean eventos de campaña. Transmitir su personalidad, su encanto, su sinceridad, en televisión, en radio, en medios sociales, y no solo en encuentros individuales que cada vez van a ser menos comunes. 
  • Simplificar creando una narrativa. A nadie le importa cambiar la constitución, a nadie le interesa la transparencia gubernamental, a nadie le preocupa la corrupción. ¿Cómo va a hacer para acabar con el crimen con transparencia gubernamental? ¿Cómo va a crear empleo, sin rollos complicados? No basta decir "un nuevo Perú", hay que darle contenido a esa idea, y de manera modesta por la simple razón que cuando se dice "un nuevo Perú" y luego se habla de una constitución, nadie te escucha, porque se sabe que no va a pasar. Eso no quiere decir renunciar a hacerlo: quiere decir enfatizar aquello que hará que te escuchen fuera de la capilla. La definición de la narrativa no será fácil pero sin ella no se hace nada.
  • Centrarte en tus ideas y dejar de perseguir a la competencia. Invitar a debates a terceros es lo que hace el chancón de la clase, es lo que hace el que quiere impresionar a los demás, no el que lidera. Realmente, pedir debates cuando estás en el suelo suena a pataleo de ahogado, no a lo que hace un líder. ¿De qué trata la campaña? Pues de eso hay que hablar, bien, fluido y sencillo. 
  • Hacer que todos hablen de lo mismo y que salgan los que saben hablar. Luego del domingo, luego de terminar el interminable proceso que no le interesa a nadie, hay que definir a cuatro o cinco personas más que sean las únicas que pueden decir una sola palabra a la prensa e imponer disciplina en el mensaje a toda la campaña, incluyendo a los candidatos fuera de Lima. Esto incluye todo, desde Twitter hasta televisión: un mensaje con pocos mensajeros. 


Y para terminar, no un consejo sino una demanda: disciplina de la candidata, comenzando por tener respuestas preparadas para cada entrevistador de manera sencilla y sin entrar en debates inútiles, que sin traicionar sus ideas sirvan para centrar la conversación en lo que te importa decir. Lo que los gringos llaman "pivotear": si te pregunta por Venezuela, pasar de inmediato a la urgencia de democracia en nuestro país y como lograrlo, aunque signifique que no respondes lo que preguntan. Lo importante es decir lo que quieres decir, no lo que ellos te quieren decir, porque un candidato lidera hasta cuando responde.

Aclaro que ni conozco a Verónika Mendoza ni sé exactamente quién dirige la campaña, sino apenas a algunos que están en el entorno. Además, no soy experto, no he hecho consultorías políticas desde que estuve en Estudios Generales, hace más de 30 años, y no estoy esperando que me llamen. Espero que otros den mejores consejos y sobre todo, espero que los escuchen.




4 comentarios:

William Zabarburu dijo...

Gracias profesor. Importantes sugerencias que estoy seguro serán bien recibidas por el equipo y por verónica misma para una mejor estrategia comunicacional

Enrique Prochazka dijo...

Comparto los puntos de vista y, como sabes, también el ánimo. En este momento estoy escuchando a Verónika frente a Jaime de Althaus, tras ser alertado por la crítica que hace C León Moya de ese trance. También me preocupan las medidas de política propuestas por el FA y que arraigan en (o arborescen hacia, no sé) el Plan Nacional de Diversificación Productiva de Piero Ghezzi. No porque estas tengan nada de malo, sino porque ya están allí, funcionales en el entorno productivo, y no veo cómo el cambio en Palacio las hace súbitamente capaces de hacer una revolución productiva y en el empleo. Si de meterle diez mil millones de soles más al programa se trata, que me diga de dónde. Porque esa NO se la creo.

Eduardo Villanueva Mansilla dijo...

Gracias William.

Eduardo Villanueva Mansilla dijo...

Enrique, los detalles mismos de acciones sectoriales, supongo, siempre pueden ser mejorados conforme se tenga las cosas delante. Por otro lado, la idea de un cambio radical de políticas, pues es una ilusión en el fondo, porque ni la base productiva ni las condiciones regulatorias y políticas locales y globales cambian en una, sino que requerirían mucho trabajo fino para lograr hacer con ellas sin crear otros problemas, potencialmente peores.