miércoles, 5 de septiembre de 2007

El terremoto: un diálogo de sordos

No, no hubo un colapso. No, no hubo un plan de contingencia. No, no hay culpables porque en realidad no hubo irresponsabilidad criminal. No, el estado no hizo lo que debía hacer.

Ciertamente, las telecomunicaciones colapsaron, como todo, en las zonas más afectadas por el terremoto. En Lima, lo que ocurrió fue una saturación producida por la reacción casi automática del público de llamar inmediatamente después del terremoto. Si a eso se le añade algunas caídas, por cortes eléctricos, desconexiones por el sacudón, y la inevitable congestión en los enlaces entre móviles y fijos, es más o menos evidente que el sistema no resistió.

Pero la Internet siguió funcionando, algunos operadores siguieron sin problemas (como Nextel, me dicen) y en general las cosas funcionaron en el contexto concreto de la realidad nacional. Esta encantadora realidad nacional, con todos los elementos culturales que implica, es la que ha hecho que el meme del "colapso" no salga de la discusión, sin importar que sea o no pertinente. Como sabemos, Telefónica es mala; entonces tiene que tener la culpa.

La ausencia de un plan de contingencia se revela en la imposibilidad de prorizar teléfonos oficiales, la falta de información precisa y la inexistencia de fuentes oficiales en el momento más crítico. El presidente terminó diciendo lo que parecía un buen mensaje en un contexto de ignorancia de la escala del sismo, lo que era fácil de saber visitando un sitio como el USGS. Eso es imprevisión, y ahorro mal hecho, puesto que el despacho presidencial, reducido a su mínima expresión en este gobierno, no tuvo capacidad de recuperar la información adecuada para evitar el papelón. En general, la noción de ahorro que el presidente propugna aparece tan relacionada con su megalomanía que con una estrategia de austeridad estatal.

Ciertamente, la deshabilitación al menos hace seis años de la red privada del estado es una negligencia pero no parece ser un crimen. Telefónica, empresa por la que no siento la menor simpatía, reaccionó bien, hizo lo que debía hacer, y ha sido discreta pero firme en su estrategia de comunicación, lo que merece destaque. Lo hicieron bien.

Esto no niega que hay responsables políticos. La más seria responsabilidad recae en la viceministra Aljovín, cuyos reflejos pro-empresariales debieron haber sido atontados químicamente por sus asesores antes de su lamentable performance al día siguiente del terremoto, donde no dijo nada incorrecto pero tuvo una actitud contemplativa frente a lo sucedido que, de haberse evitado, podría habernos ahorrado mucho tiempo. No es posible que una representante del estado proponga básicamente que nadie tiene la culpa y que no tiene más opinión que la que las empresas le iban a dar. Debió haber prometido un informe oficial con sanciones duras, y no haber eximido automáticamente de responsabilidad a los operadores, porque ese no es su rol cuando la ciudadanía está ávida de información pero sobre todo de respuesta del estado en favor de los ciudadanos, no de las empresas.

La auditoría internacional, tras los informes de los operadores, tiene a su vez supervisores locales. No sé qué decir sobre dos de sus miembros, pero la presencia de Roxana Barrantes tranquiliza, porque es una investigadora seria y que no tiene una actitud automática a favor de la mano invisible. Ojalá que se termine esta polémica inútil pronto.

7 comentarios:

Roberto dijo...

eduardo. un par de comentarios:

1. parte del problema de la satanización de telefónica pasó por el presidente de la república, cuya primera reacción fue de censurar moralmente a estas compañías. no hubo una respuesta coherente de parte del gobierno.

2. claro, no cayó internet y eso habla mucho del nivel de penetración de dicha tecnología en hogares. si todos masivamente se hubieran lanzado a buscar información seguramente el servicio hubiera caído. por lo pronto, las páginas del instituto geofísico y del minsa si cayeron porque sus servidores (¿alojados en speedy leí por allí? ¿se puede confirmar?), no estaban preparados para tal flujo de información.

3. hasta ahora toda la discusión trata sobre la costa peruana. las telecomunicaciones en la zona rural andina es un desastre real (empezando por la mala estrategia del contrato que se tiene con gilat, a la que se le está pagando por alquiler de equipos). creo que la discusión sobre el "colapso" de los celulares es fundamentalmente centralista y no toma en cuenta la situación de huancavelica, por ejemplo (o de yauyos, a donde ni siquiera hay carreteras).

saludos

Eduardo Villanueva dijo...

Roberto, en tu par de tres (¡matematica moderna!)encuentro al menos dos puntos que merecen discusión.

1. La internet no cae... incluso si se satura no se cae. Cuestiones de arquitectura garantizan que siga funcionando, especialmente si el tráfico se reduce a servicios de bajo consumo de ancho de banda (correo, chat, mensajería) y la gente deja de bajar musica o ver videos, comportamiento más que predecible. Esto no niega lo de la penetración.

2. Lo de los sitios que se cayeron: habría que averiguar. Dudo que estén alojados en Speedy, pero bien pueden haberse caído físicamente, porque la computadora se apagó o algo por el estilo. Nuevamente, las generalizaciones son peligrosas, porque no sabemos precisamente cuánto tiempo estuvieron fuera de línea, si se debió a una suerte de DoS (denial of service) no intencional, o si fue problema de un proveedor u otro. En todo caso, ¿alguien podría cruzar data de WhoIs para identificar si los dominios minsa.gob.pe y igp.gob.pe están en servidores propios?

Y sobre el centralismo de la discusión, no tengo más que aplaudir que nos lo recuerdes.

El Guigle dijo...

Hola Eduardo. Por ahora un par de comentarios, prometo un par más, solo para seguir un poco con esta "inútil polémica":
1. Nextel si tuvo problemas de saturación, dentro de su propia red, y mucho más graves con la interconexión.
2. Lo del IGN fue DoS, pero ni su servidor ni su ancho de banda permitían mayor tráfico. Esto va en consonancia con la situación de muchas instituciones del sector público que en muchos casos tienen servidores colapsados que sobreviven a punta de parches "made in Wilson".
Saludos,

Guillermo

Eduardo Villanueva dijo...

Guillermo, tenía un dato distinto sobre Nextel. Gracias, habrá que seguir preguntando.

Lo que dices sobre los servidores del estado es pertinente. Parte del problema es la falta de recursos, sin duda, pero también la rigidez operativa del Estado, que hace difícil solucionar problemas de corto plazo aun cuando sean claramente urgentes. Ojalá que sea motivo para administrar con más imaginación.

Me imaginé que el IGP tuvo problemas de saturación. Difícil que cambie, puesto que habría que contratar ancho de banda o capacidad en el servidor, pensando en ocasiones excepcionales; eso no sería lo más lógico.

Gracias por el aporte.

Roberto dijo...

discutible lo del colapso de internet. en la lista perú digital fue justamente motivo de discusión.

pregunta: ¿el que muchos se conecten a través de un mismo servicio puede terminar saturando el acceso?

Eduardo Villanueva dijo...

Roberto, asumo que te refieres a un servicio de Internet. Es lo que se llama un DoS, cuando más pedidos de atención de lo que el servidor puede manejar llegan. Un DDos por ejemplo, es un típico ataque (el caso de Estonia), donde se distribuye entre muchos sitios los pedidos y el servidor trata de atenderlos "de buena fe". Es lo que habría ocurrido con el IGP, efectivamente sin mala intención.

Aclarando: ciertamente se puede caer la Internet si se le desconecta de los root DNS, pero no es el caso: si la infraestructura de red subyacente colapsa, hay un límite a la posibilidad de trasladar el tráfico a otras redes, de haberlas. Pero si la red subyacente no ha caído, lo que colapsan son sitios individuales, no la internet como un todo.

Roberto dijo...

de los comentarios a un post:

Por lo pronto, del IGP sale:

200.60.148.134
PE PERU LIMA LIMA
ISP: CARLOS GIBAJA (¿quien es este señor?)

El Minsa si se salva, pero no Comsat:

200.47.154.137
PE PERU LIMA LIMA
ISP: COMSAT PERU