viernes, 23 de abril de 2010

En el día del libro y el derecho de autor...

Pensaba escribir algo largo en el espíritu de mi post anterior sobre el tema, pero he tenido el placer de encontrar una editorial (leader) de The Economist, una revista insospechable de izquierdismo, que básicamente dice lo mismo que trato de decir. Vale la pena leerlo, pero cito una partecita (con traducción):

The value society places on creativity means that fair use needs to be expanded and inadvertent infringement should be minimally penalised. None of this should get in the way of the enforcement of copyright, which remains a vital tool in the encouragement of learning. But tools are not ends in themselves.

(El valor que la sociedad le da a la creatividad nos dice que el uso legítimo necesita ser expandido, y que las trasgresiones inadvertidas debe ser penalizadas lo mínimamente posible. Nada de esto debería impedir hacer cumplir la protección patrimonial de los derechos de autor, que sigue siendo una herramienta vital en la promoción del aprendizaje. Pero las herramientas no son fines en sí mismos.)

¿Más claro?
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2 comentarios:

Frank Casas dijo...

Hola don Eduardo:

Pues yo veo un tema complejo.
Si lo viera desde el ámbito jurídico-legal, entiendo que las restricciones y protecciones al copyright deben ser ejecutadas y aplicadas con la rigurosidad necesaria. Pero si lo viera desde el ámbito de la economía digital (o de conocimiento), las barreras de restricciones no deben ser concebidad por ningún motivo, ¿por qué? Regresando a Smith, nadie debe mover el orden natural de la economía, ya que la "mano invisible" proporcionará equidad.

Creo en el "justo medio", pero esa es una respuesta muy facilista de mi parte porque ¿Cómo aplico ese justo medio? ¿Como colocar restricciones (necesarias) en un mercado que nació y vive siendo libre? ¿Es que acaso estamos entrando a una nueva economía-política digital?

repito, ¡qué complejo!

Saludos

Eduardo Villanueva dijo...

(¿don Eduardo? No pes...)

Es un tema complejo, sin duda. Creo que el punto de partida es reconocer que el marco jurídico está estancado, no porque los principios estén mal, sino porque se ha permitido que todo gire alrededor de los intereses de una parte de la ecuación, en vez de mantener equilibrio entre el interés público y el privado. Como lo menciona Ars Technica, indirectamente, la cosa es que hay muy buenas ideas en marcos jurídicos de otros países pero el proceso de exportación de estas ideas no es completo, dejando de lado lo bueno (como el uso legítimo) mientras se exacerba lo malo (la extensión descontrolada de la protección, el meter a todos los consumidores en el mismo saco, y un largo etcétera).

Mientras tengamos mentalidad de abogados no nos daremos cuenta que la cosa requiere repensar la ley para acercar los beneficios a los intereses de todos. Mientras pensemos como consumidores gorrones, solo veremos las restricciones y no los perjuicios que causamos.