Soy Eduardo Villanueva Mansilla, y este blog contiene temas de interés profesional y personal, y lo uso para hablar sobre tecnología de la información, medios masivos y nuevos medios de comunicación, cultura y sociedad, y otras cosas que se me pasan por la cabeza.
miércoles, 18 de enero de 2012
SOPA/PIPA: las protestas
Por lo pronto una canción que probablemente sería bloqueada incluso con la legislación actual si no fuera que el ambiente anda movido: The Day the LOLCats died...
En Ars Technica, lo mejor es el banner, que combina geekiness con realismo socialista... en el Centro para la Democracia y la Tecnología, usan un spotlight, para poner la idem sobre el tema; Greenpeace usa exactamente la misma idea.
El Guardian ofrece su apoyo a los que sufren de ausencia de Wikipedia con su Guardipedia...
Wired censura a la antigua, con plumón negro. La Quadrature du Net hace la conexión con ACTA, algo perdida en medio de este específico alboroto pero tan perniciosa como SOPA/PIPA.
The Oatmeal publica una especie de tira cómica con un gif animado, aparte de haber dicho que SOPA/PIPA es como "lidiar con un león escapado del zoológico matando gatitos con un lanzallamas..." Brillante.
El anti-superheroe de estos tiempos... SOPAman soluciona el problema de manera radical.
Todos los sitios de Icanhazcheezburger están tapados por un banner sobre PIPA.
El Daily WTF publica su número IP por si llegarán a bloquear su entrada de DNS.
La Khan Academy, productora de clases de matemáticas, ofrece un video simpatiquísimo sobre SOPA/PIPA.
(actualizaré este post durante el día según aparezcan cosas interesantes, llamativas o simplemente relevantes).
viernes, 13 de enero de 2012
SOPA sin sustancia
Hoy viernes 13 de enero se ha anunciado que el componente más controversial del proyecto SOPA, las alteraciones al funcionamiento del DNS, serán retirados. Esto le quita buena parte del peligro que implicaba este proyecto de ley, y de alguna manera es un triunfo de los activistas, empresarios y asociaciones de consumidores que han movido este tema en los EEUU. No quiere decir que ahora esta ley sea perfecta, ni mucho menos, pero igual, es un buen resultado. Quizá el primer cambio significativo en la andanada legislativa que desde hace 14 años asalta el desarrollo de la Internet.
Ver más en http://infojustice.org/archives/7236
lunes, 26 de diciembre de 2011
De Alaska a Tuvalu, o las fábulas vistas a través de un experimento natural
La referencia a Alaska viene de la práctica, en dicho estado de los EEUU, de darle plata a la gente de frente, sin tantos rollos. O al menos eso se dice. Según otras fuentes, de casi tan dudosa seriedad intelectual como los promotores locales de la idea, no es toda la plata que ingresa por beneficios de explotación de recursos naturales, y es un dividendo de un fondo, ni siquiera la plata misma que sale de los recursos. Claro, a veces es más, a veces es menos. Lo que sí es cierto es que se entrega el dinero directamente a los ciudadanos, los que lo pueden usar para lo que quieran.
¿Por qué funciona? Puede haber varias razones, incluyendo que en una sociedad desarrollada pero con espíritu de frontera es más fácil funcionar con relativamente pobres servicios públicos; o que en realidad la vida en Alaska requiere inversiones permanentes en infraestructura para asegurar la calidad de vida de cada familia; o que la población, relativamente pequeña, no crecerá a pesar de la dádiva estatal porque vivir en Alaska no es precisamente fácil, y la gente no anda corriendo tras la idea de un clima ártico. Sea como sea, es un caso que se presenta como favorable. Se supone un buen ejemplo del igualitarismo en base a activos, que a la larga permite que los individuos hagan uso de los recursos de mejor manera que cualquier burocracia.
Pero también hay casos completamente opuestos. Veamos uno casi ejemplar.
En 1998, el dominio de nivel superior de Internet .tv comenzó a venderse. Contra lo que se pueda creer, no quiere decir “televisión”, sino “Tuvalu”, un grupo de islas en el Pacífico, antes llamadas la Islas Ellice, la tercera nación independiente menos poblada del mundo, con modestos trece mil y pico de tuvaluanos, con un área que la coloca en el cuarto puesto de las más pequeñas del mundo. Los países recibieron, allá por 1982, un código de dos letras basado en un estándar de la ISO (organización internacional de estándares, seguro un complot rojimio), para designar los sitios de Internet en su territorio: nosotros somos .pe, los amigos del sur, .cl, los chinos .cn, los sudafricanos .za, y así.
Tuvalu, sin recursos naturales, ni siquiera agua, de pronto descubrieron que su .tv era una activo en estos tiempos de vida digital. Una compañía californiana compró el derecho de explotación del .tv por 40 millones de dólares de hace 13 años, y de pronto estas islas precariamente colgadas del Océano Pacífico, listas para ser tragadas por las aguas en crecimiento cortesía del calentamiento global, tenía plata de sobra. Gastaron 10 millones en pavimentar los caminos, y el resto se fue en darle la plata a cada ciudadano.
¿Qué hicieron los ciudadanos? Mejoraron su estándar de vida. Se volvieron emprendedores, compraron autos, pusieron hoteles para ecoturismo, comenzaron a venderse entre ellos servicios que no habían podido ni siquiera soñar.
Pronto los autos comenzaron a caer en desuso, los ciudadanos comenzaron a engordar por la falta de ejercicio y la dieta de cosas importadas para la que no estaban genéticamente preparados, y las iniciativas emprendedoras no dieron resultado. Se descubrieron no solo igual de pobres, sino con peor salud, con un ambiente hecho pedazos, y con la amenaza del calentamiento global exactamente igual que antes. Esta nota del Guardian cubre la situación bastante bien.
En otras palabras, el igualitarismo individualista había fallado. No solo porque se tomaron decisiones absurdas, sino porque incluso las decisiones que parecían sensatas, como ser emprendedores, no tuvieron sentido en el contexto general de las cosas; y sobre todo, porque las decisiones individuales, que para cada quien eran racionales, crearon una cascada de efectos sociales que terminaron siendo altamente negativos: la decisión individual de comprarse un carro significó el resultado social del colapso ambiental en dos partes: contaminación por gases, y por desechos industriales a quedar abandonados los vehículos malogrados. La realidad social se impuso, odiosa ella, sobre los sueños de la racionalidad individual.
Si se comenzar a repartir dinero en Cajamarca, ¿estaríamos en Alaska, o en Tuvalu? Probablemente en algo intermedio, pero de ninguna manera habríamos solucionado los problemas que llevaron a la situación en la que estamos. Toma mucho tiempo corregirlos, y en la mayoría de los casos alguna forma de solución colectiva es necesaria: mejores colegios, mejores servicios, mejor infraestructura. Ciudadanos con visión de sociedad y de mediano y largo plazo. Empresas ancladas en la comunidad.
Repartir plata puede hacer a algunos ricos, a otros más pobres; sin duda, en un país con continuidad territorial, atraería a mucha gente dispuesta a cambiar su domicilio legal para recibir plata, sin que el gobierno regional pueda hacer nada. Lo que actuar como generoso déspota oriental no hará, es solucionar los problemas de la sociedad, que es más que la suma de los individuos que la habita. Esa es la lección de ambos experimentos naturales.
El subdesarrollo nuestro se manifiesta en nuestro gusto de pelear por el gusto de pelearse, pero también es no tener con quién contar, saberse expuesto al poder de otros cuando el estado no juega de tu lado. Las carencias del país van más allá de su gente o de sus líderes porque son, para usar la palabreja, estructurales. Por ello, requieren de recursos que enfrenten estructuralmente los problemas.
Que nos falta mucho, sin duda. El conflicto de irracionalidades varias que ha sido Conga lo demuestra de la peor manera. Que repartir plata parezca una solución para algunos, es solo demostración que ciertas irracionalidades son más irracionales que otras.
Publicado originalmente en Noticias SER, 14/12/2011.
martes, 13 de diciembre de 2011
El planeta ANR
Ahora es la idea de impulsar la investigación en las universidades lo que trae una tontería mayor. Las lamentables cifras de investigación y desarrollo del Perú tienen que ver con la falta de recursos universitarios, pero también con la ausencia de innovación en las empresas y la inexistente articulación de empresas innovadoras con universidades. Un ministerio no va a arreglar eso, porque el problema es económico, no universitario o científico / tecnológico; obviamente, si existiera recursos para una inyección impresionante de plata podríamos estar en un escenario distinto, pero es improbable que eso ocurra bien.
¿Por qué digo "bien"? Porque la clave está en que no se trata solo de plata, sino de inversión orientada a resultados. Los fondos tienen que ir a donde habrán impactos directos en la economía y en la innovación, y tienen que haber mecanismos de validación competitiva. Dar plata no más, no sirve.
¿Cuál es la solución para la falta de investigación? Según los genios burocráticos del congreso y de la ANR, que las licenciaturas sean otorgadas solo mediante una tesis.
Hay dos grandes argumentos en contra de ese razonamiento. El primero es simple, y remite a que el título profesional es una certificación de capacidad para hacer algo, y como tal tiene requerimientos distintos a los de un grado académico. El título demuestra que uno puede hacer lo que un profesional hace, y no siempre el mejor camino para demostrarlo es una tesis, es decir una investigación planteada bajo las premisas de la ciencia normal, con todas las gracias habituales. Incluso, muchas tesis terminan siendo algo distinto: sistematizaciones de experiencias, por ejemplo, que realmente no son tesis.
El segundo es la impresionante ignorancia del gran argumento en favor de las tesis: que son necesarias para aumentar la investigación en las universidades. Esto es más complicado por lo amplio del argumento y los distintos niveles de absurdo que implica.
En primer lugar, las universidades con grandes tradiciones de investigación están descansando en doctorados, no en licenciaturas. La investigación compleja y realmente novedosa se hace ahí. Bajo ese criterio, el siguiente paso para aumentar la investigación será que todos los cursos deben tener una monografía, para aumentar la investigación, sin que eso afecte la calidad y el impacto de la investigación.
El impacto se mide no por números, sino por publicación de las investigaciones, con su respectivo factor de impacto, o por patentes obtenidas y luego usadas, o por innovaciones concretas que luego son implementadas. La simple cantidad es irrelevante.
En segundo lugar, el problema de las universidades no es grados o títulos, es caos y falta de estándares. Si aumenta el número de licenciados pero la calidad de las universidades no, es plausible asumir que la calidad de las tesis es similarmente mala, que son hechas por encargo, o "wikitesis", es decir levantadas de la wikipedia o de colecciones de literatura diversa recogidas de la Internet. Si los profesores no publican, ¿qué van a enseñarle a sus alumnos? Si las universidades no tienen que acreditarse y responder por sus prácticas académicas, ¿cómo van a garantizar buenos resultados que sean relevantes fuera de la institución, no solo hacia adentro?
Es como la ley que prohibe fumar en las universidades. No es que sea una mala idea en abstracto, pero en realidad, por razones culturales, no es viable; en las universidades con grandes espacios abiertos, hay sitio de sobra para que los fumadores se vayan a lugares donde no molesten; no fomenta la responsabilidad colectiva, promoviendo que sean los propios no fumadores los que reclamen que los fumadores se vayan a otro sitio; crea costos y malogra el ambiente porque la universidad tienen que volverse policía.
Si hace veinte años se podía fumar en clases, y ahora no, es por un cambio cultural, no por leyes que disparan al aire en un país en donde no se tiene ni la costumbre de aceptarlas ni la capacidad para el enforcement. Una combinación de estímulos y castigos puede lograr poco a poco que los hábitos cambien y que las personas asuman sus derechos. Eso toma tiempo pero es orgánico y permanente. Aumentar el peso de la investigación en las universidades requiere ese ejercicio lento pero orgánico de cambio. En el planeta ANR, ahí donde las leyes son importantes pero se puede ignorar la evidencia, basta con una norma legal para decir que hemos cambiado la realidad, sin importar que no lo hayamos hecho.
Dar una ley como la propuesta, simplemente creará la tormenta perfecta de una exigencia contundente pero banal, que se diluirá en el mercado caótico de la informalidad, ese mercado que sí funciona en la siempre incoherente república del Perú.
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miércoles, 16 de noviembre de 2011
Detesto la SOPA
La premisa es esta: desde mediados de los noventa, las leyes de EEUU y del mundo entero aceptan que el intermediario no es responsable por las trasgresiones en línea. La DMCA, por ejemplo, creaba excepciones claras para los ISP en caso que alguien fuera culpable de "piratear" contenidos, con lo que aparecen los takedown, comunes en Google: si una búsqueda daba un resultado indebido, Google no era responsable que alguien se bajara contenidos siempre y cuando, a pedido de los derechohabientes, se retirara el enlace.
Como todos sabemos, desde esa época hasta ahora, la cosa ha cambiado, y sitios como YouTube basan buena parte de su popularidad en la cantidad de contenidos no autorizados disponibles. Entonces, la idea es cambiar las reglas del juego: ergo, SOPA.
Me levanto parte de una explicación de la EFF sobre el tema:
"En la actual redacción, la norma dará tanto al gobierno como a actores privados poder sin precedentes para interferir con el sistema de nombres de dominio (DNS). El gobierno podría forzar tanto a ISPs como a los motores de búsqueda a redirigir o descartar los intentos de llegar a ciertos sitios web. Una consecuencia posible es que terceros inviten a los usuarios promedio a servidores alternativos que ofrezcan acceso a toda la Internet por fuera del DNS, evadiendo la nueva versión, censurada, de la Internet en los EEUU; esto crearía nuevas vulnerabilidades a todo nivel mientras la confiabilidad y universalidad del DNS se evapora.
Y se pone peor: bajo las disposiciones de SOPA, los proveedores de servicios (incluidos los proveedores de hosting) estarán bajos nuevas presiones para monitorear y controlar policialmente las actividades de sus usuarios, puesto que SOPA se centra en sitios web que no hace lo suficiente para evitar las infracciones, sin dejar en claro qué sería "lo suficiente". Además crea nuevos poderes para cerrar a todos los servicios que ofrecen alternativas de acceso por fuera de las normas dispuestas por la norma".
En el camino, si alguien pone un video como este , alguien podría reclamar que es una trasgresión y bajárselo. Pero sobre todo: la privatización del control de los contenidos de la Internet básicamente nos vuelva vulnerables a todos, porque bastaría que una empresa con recursos diga que algo es ilegal, para que tengamos que bajar la cabeza. Encima, este problema es estrictamente de los EEUU: no se trata de tratados internacionales o acuerdos bilaterales, pero las consecuencias serían globales.
Por eso, en vez de SOPA, EFF propone que se le conozca como "Proyecto de Ley de Listas Negras en Internet", que nos remite al macartismo, y en general a todos los intentos de poner ciertos valores privados por encima de los valores sociales. Finalmente, lo que esta norma plantea es que la protección de intereses privados es más importante que los derechos ciudadanos, que es preferible algo de censura antes que pérdidas económicas. Un desastre total, que no por recurrente deja de ser desagradable.
El consenso en contra es grande: solo las industrias de contenidos, desesperadas por proteger su modelo de negocios, apoyan esto.
La opinión de los grandes de la InternetLa opinión de la Asociación de Electrónica de ConsumoLa opinión de la Unión de Libertades Civiles de los EEUULa opinión de especialistas en propiedad intelectual
El discurso político y el abismo digital
El diálogo de sordos en temas como Conga, tan bien reporteado por Lamula.pe y Noticias SER, demuestra dos cosas: no es tan difícil hacer buen periodismo cuando no se tiene urgencias de circulación; pero tampoco es fácil debatir cuando las cámaras de resonancia son más importantes que la opinión pública.
Lo digital ha sido reivindicado como el espacio para que la verdad fluya y los ciudadanos se encuentren, pero en realidad lo que ha hecho es debilitar a la prensa, y facilitar la cacofonía en el discurso político. Nada más simple que recoger solo lo que me interesa, leer solo aquello con lo que estoy de acuerdo, y conversar con aquellos que comparten mis ideas: reducir el debate ciudadano a mi red de amigos en Facebook. El escenario contrario, un mundo feliz de diálogo sistemático y sincero, es apenas una ilusión; lo que predomina son las cámaras de resonancia, esos vacíos en donde el diálogo no existe y todos están de acuerdo, sobre todo para condenar al otro.
Los medios no crean la comunicación: la canalizan. En una sociedad fragmentada, con poca confianza y poco sentido de la ciudadanía, y que además no se siente cómoda con el gran capitalismo urbano, los medios apenas reflejan la fragmentación, el centralismo y sobre todo la precariedad. Contra lo que muchos entusiastas creen, el buen periodismo requiere recursos y tiempo, puesto que no puede correr con el día a día de actualizaciones constantes, bounce rates y optimización de tráfico. Un buen trabajo periodístico arranca con el reporteo para seguir con la investigación y al final, con el artículo escrito o el reportaje grabado. Pero sobre todo, lo indispensable sigue siendo criterio, claridad argumentativa y comprensión integral del tema. Los datos y las novedades no son la clave, sino el punto de partida.
Los medios realmente existentes, en el Perú y en casi todas partes, sufren por la obsesión de sus audiencias por consumir, en vez de procesar, información. El diálogo público requiere análisis pero para analizar, es necesario leer y procesar información medianamente compleja; dramas personales o protestas sociales se convierten en banales cuando se persigue los datos y se deja de lado la perspectiva.
El ejemplo más saltante es también el más lamentable: meses dedicados a una tragedia personal que en el contexto de las grandes cosas, no tiene el mismo significado para todos los peruanos que el caso del mayor de la PNP Felipe Bazán. Al igual que el joven desaparecido en el Colca, es casi seguro que el mayor Bazán murió durante o poco después de los acontecimientos de Bagua. Lo importante, aparte de la necesidad de darle paz a su familia, es por qué el Estado peruano no ha dedicado atención a su búsqueda; y a su vez, el escándalo es que el periodismo de todos los colores no investigue la dejadez casi criminal de ese Estado que finalmente nos incumbe a todos.
Cuando los periodistas solo buscan saber algo más y no entender qué quiere decir el paquete completo, la prensa deja de tener sentido y se convierte en el problema. Entonces, la banalización de la noticia, el reporteo de trivialidades como si fueran importantes, no afecta a todos. El drama es el abandono por parte de los medios serios de cualquier intento de protegernos de la espectacularización de la noticia, de la redefinición de lo que merece atención como aquello que nos llama la atención. Hay intentos, sin duda, y diarios como La República pueden tratar de mantener ciertos estándares en algunos reportajes, pero cuando le dedican la primera plana a una sonsera como la supuesta “designación” de la Amazonía como maravilla natural, que no es más que una movida de marketing de un astuto empresario, confirman que no pueden resistirse al impulso de atender lo banal en desprecio de lo importante.
Que lamula.pe y Noticias SER sean los espacios en donde el buen reporteo de una crisis como Conga, para no mencionar otras muchas, encuentre su lugar, es señal de la debilidad fundamental de la prensa peruana. Sin recursos para hacer investigación elemental, sin ganas de encontrarlos, sin decisión para ofrecernos material para pensar en vez de entretenimiento con formato noticioso, los medios de prensa peruanos han abdicado ante la Web, la fuerza que ha vertido la espectacularización en nuestras computadoras con fuerza de huracán.
Que medios alternativos, que no se financian con ventas, sean la esperanza de un público informado, es una señal no del poder de la Internet, si no de la debilidad de los medios de comunicación, y ultimadamente de la sociedad y la esfera política peruanas, para fomentar debate y ofrecernos soluciones reales a problemas reales.
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Publicado en NoticiasSER el 16/11/2011
sábado, 5 de noviembre de 2011
El futuro, y dónde no mirarlo
Inevitablemente hace recordar un video de hace 24 años, Apple's Knowledge Navigator. Para su época, ese video nos ofrecía cosas alucinantes, como la posibilidad de interactuar mediante voz con una tableta que estaba conectada con todas las fuentes de información del mundo y que además permitía videoconferencias. Como han anotado muchos, esta visión está casi hecha realidad: salvo la capacidad de combinar datos a pedido del usuario con comandos de voz, un iPad con iOs5, que incorpora el asistente personal Siri, puede hacer casi todo, y la integración de Siri con Wolfram Alpha bien puede producir que para el aniversario 25 del video del KN, todo sea cierto, a excepción de la interfaz, que afortunadamente ahora es mucho mejor que el diseño escolar que aparece en el video original.
Por esas cosas de la vida, el video del Knowledge Navigator parece ocurrir ¡en 2011! O sea, la visión de Apple está casi perfectamente alineada con la realidad. ¿Querrá decir eso que la visión de Microsoft, que está fechada para el 2020 +/-, también se hará realidad en su momento?
No.
O mejor dicho, no importa.
Como soy "especialista en tecnologías" (varios diarios), "gurú de la Internet" (mis ex-alumnos que saben cómo me revienta el mote) o hasta "teórico en comunicaciones" (Ellos y Ellas dixit), muchas veces me preguntan por lo que pasará en cinco años o más, o quizá hasta en 25 años. Siempre me niego a responder, y estos dos videos me sirven de perfectas explicaciones de por qué no hacerlo.
Más allá de la coincidencia de lo ocurrido, el video de Apple asume las cosas completamente al revés, a saber: ignora la Internet, dado que presenta la conexión como una integración hecha a medida del producto antes que genérica; enfatiza la potencia de la interfaz oral, cosa que recién está madurando, con Siri, al estilo de lo que se plantea en el video como si fuera algo natural; presenta la habilidad de combinar inteligentemente información, cosa que es algo todavía complejo; y muestra acceso a información completamente abierto, buscando artículos académicos con la misma simplicidad con la que se muestra estadísticas, cosa que es inviable salvo que alguien esté pagando mucha plata para lograr ese acceso.
En otras palabras, Apple planteó un futuro sobre el que no tenía control, y que ha ocurrido si se lo mira superficialmente, y en buena medida, porque muchos actores han convergido en la misma dirección. Sobre todo, sin la Internet, esto que es el presente parecido al futuro de 1987, no habría ocurrido.
Lo mismo pasa con el futuro de Microsoft. Salvo en un delirio de grandeza sin base alguna en la realidad, Microsoft jamás podrá lograr lo que es la gracia de la predicción: un montón de información y un montón de usuarios perfectamente en sincronía y completa disponibilidad; porque para lograrlo, o Microsoft lo hace todo (¡ja! ¡claro!) o depende de otros, de estándares abiertos y fáciles de implementar (como la Internet) o de acceder a los servicios de la competencia. Y eso significa someterse a las ambiguedades de estilo y presentación, a la falta de consistencia y la ausencia de estándares de servicio comunes, que son propias de un mercado con múltiples proveedores.
Eso sin contar con el detalle que John Gruber menciona con mucha claridad: si una empresa tiene tiempo para pensar en cómo será el futuro lejano, no tiene claro o no le está prestando atención al presente y al futuro inmediato, que son su responsabilidad. La premisa aquí es simple: si no puedes controlar el futuro inmediato, ¿cómo puedes pretender decir cómo será el futuro lejano?
Por eso yo no hago predicciones: no solo porque no me ligan, sino sobre todo porque no tienen sentido. Nadie maneja tanta información como para saber qué podría estar pasando realmente ahora, con lo que el futuro es solo una serie de posibilidades que no siempre podemos ponderar adecuadamente. El resto, incluso las proyecciones de mercado, son especulaciones más o menos informadas. Si no me creen, lean esto y luego hablamos.
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