miércoles, 4 de agosto de 2010

El texto y el libro ante el panorama tabletero

El dilema que enfrentan los consumidores y las industrias de contenidos es qué hacer frente al aparente auge de las tabletas. Este auge tiene nombre propio: el iPad. Ni el relativo pero indefinido éxito del Kindle ha servido para plantearse con claridad, como ahora, la posibilidad de un futuro con el claro predominio de las tabletas como forma primordial de acceso a una serie de contenidos.

Diferenciemos: el libro electrónico es un tipo de publicación que puede ser leído en dispositivos digitales, en donde el contenido y el continente han sido separados. El "lector de libro electrónico", como el Kindle, es un aparato diseñado para leer libros electrónicos. El iPad es una tableta o pizarra (slate) digital, que sirve para muchas cosas, entre ellas para leer libros usando el software propietario de Amazon (el Kindle) o el de Apple (iBooks) o incluso otros que no están asociados a continente específicos, como Stanza.

Esta diferencia es bien importante, porque cuando Amazon anuncia que la trilogía Milennium de Stieg Larsson es el primer "vendedor millonario" en formato electrónico, no está diciendo que se trate de de un millón de ejemplares que solo se puedan leer en el Kindle, sino con Kindle (el software). Precisamente, yo compré las tres novelas en formato Kindle pero para leerlas en mi iPad, donde la lectura fue fluida y muy satisfactoria. Ahora estoy leyendo el diccionario del Diablo de Ambrose Bierce pero en el iBooks de Apple, también en mi iPad.

Esta flexibilidad, hay que decirlo, es solo aparente. Que pueda enviar una copia de las novelas de Larsson a mi iPad, o a mi iPod Touch, o eventualmente a un Kindle que no creo vaya a comprar, no quiere decir que pueda prestarselo a alguien, salvo que salga con todo y aparato; que pueda fotocopiarlo o algo así; y sobre todo, que pueda leerlo en el Sony Reader o en el Nook, otros e-books devices que tienen formatos de venta de libros incompatibles con los de Apple o Amazon.

Esto, sin entrar a discutir la manera como se manejan las ventas de libros entre editoriales y librerías digitales; sin considerar lo que significa para las revistas y otros; sin entrar a ver si la portabilidad del libro electrónico compensa la falta de flexibilidad en la distribución de las copias compradas.... un largo etcétera. Es un terreno difícil y no hay una ruta clara, y varios meterán la pata.

Lo que queda claro es que el libro, como tal, es una tecnología muy poderosa y que muy probablemente nos acompañe por mucho tiempo más, pero que necesita ser confrontada por el libro digital para tareas distintas, como por ejemplo el libro de texto. En plataformas como el iPad (más que como el Kindle, por el uso en este de e-ink) es posible crear contenidos interactivos muy potentes, que complementen el texto con ejercicios que se auto-resuelvan o con evaluaciones, que se actualicen sin costo mayor y que se asocien con grandes bases de datos. Creo que las universidades, creo que mi universidad, debería comenzar a mirar en esa dirección. Ojalá lo hagamos.
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2 comentarios:

andrea dijo...

Desviándome un poco:
Lo que a mi me molesta es que los libros en formato Kindle en Amazon me cuesten $2 más sólo por no ser cliente de EEUU. (Si los libros de Stieg Larsson cuestan $7.14, $7.99 y $9.99 en la versión U.S. de la tienda Kindle, en la versión Lationamericana de la tienda Kindle cuestan $9.14, $9.99 y $11.99)
En teoría el precio es más elevado para cubrir el costo del uso del wireless internacional del Kindle, pero este precio es el que aplica a todos los clientes, así no tengamos Kindle o así lo tengamos y bajemos el libro en la PC sin usar el 3G.
Algún día tendré un Kindle (por el tema del espacio y portabilidad) pero todavía no me animo - no me gusta que me cobren más que a otros por lo mismo.

Eduardo Villanueva dijo...

Tras muchos años pagando envío por mis compras en Amazon, y considerando que las novelas de Larsson están a precios ridículos en Lima (como 30 dólares), no me incomoda pagar un pequeño extra por las versiones para Kindle. Pero claro, es mi particular punto de vista. En el modelo de negocios de Amazon, mantener el Whispersync es esencial porque garantiza la compra de impulso, así que me imagino que están dispuestos a aumentar ligeramente precios a cambio de darte la "flexibilidad" de comprar en cualquier momento.