lunes, 18 de enero de 2010

Lima, mi ciudad (en la repetición está el gusto)

Hoy 18 de enero se cumple otro aniversario de la fundación de lo que ahora llamamos Lima. Desde el nombre, corto y sin mucha personalidad, hasta la realidad actual, nuestra ciudad es una mezcla de desencantos y desconciertos.

Reconozco sus encantos: el mar, que no sabemos aprovechar; el desierto, que bien mirado puede ser cautivante; algunos atardeceres, que tienen mucha personalidad gracias a cierta luz de tono indefinible. Pero en general no es una ciudad agraciada ni por la naturaleza ni por los humanos que en ella habitamos.

Como las cosas no han cambiado mucho, me permito reciclar ideas anteriores: desde mis razones para detestar al alcalde de la ciudad, quien sinceramente espero no sea ni por quince minutos presidente de la República, hasta mi reflexión sobre qué hace a esta ciudad lo que es, pasando por una lista, aún irresuelta, de lo que le falta a esta capital, y una deprimida mirada a lo poco que nos da Lima para festejar.

Festejemos pues, sin mucho entusiasmo pero sin desprecio, el aniversario de esta urbe que nos acoge, casi a su pesar, y que a pesar de nosotros nos permite tratar de ser felices, y a veces incluso deja espacios para lograrlo.

1 comentario:

Anahí Vásquez-de-Velasco Z. dijo...

Yo también publiqué un artículo sobre el aniversario. Si te provoca, léelo, está en http://arbolaridad.blogspot.com
¡Felicitaciones!