domingo, 9 de junio de 2013

Universidades: las (malas) ideas en debate

Los últimos días han mostrado una pequeña guerrita de comunicados sobre el tema de la reforma universitaria, a raíz de la discusión que desde el Congreso se promueve para tener un dictamen antes que termine la legislatura. La intención de reformar la universidad peruana es sin duda valiosa y la necesidad, más o menos evidente. Las respuestas no siempre son interesantes o válidas.

¿Se investiga poco en el Perú? Sin duda. Pero eso es reflejo de varias cosas: falta de fondos, pero también una economía que no está orientada a la Innovación, sino que reproduce productos, servicios y técnicas hechas en otras realidades. La universidad no parece servir de mucho y por eso una cantidad respetable de innovaciones en el campo, por ejemplo, de la ingeniería civil, no son adoptadas por la industria local; mientras las universidades siguen investigando, a su propio ritmo y bajo sus propias premisas.

Más dinero cambiaría esto pero no haría que las universidades súbitamente se integren mejor al sistema económico / industrial del país: se requiere acciones multisectoriales para ello. Lo que menos va a servir es crear vicerrectorados de investigación como mandato legal, porque en realidad ni todas las universidades tienen que estar orientadas a la investigación, ni se requiere una estructura jurídicamente obligada para que esto ocurra. Tampoco se va a aumentar la investigación obligando que las licenciaturas se otorgen solo con tesis. Ambas banderas son enarboladas por la ANR en un comunicado publicado el domingo 9 de junio, y no tienen más basemento que la buena intención.

Lo que lleva al tema de garantizar la calidad de las universidades. La ANR reivindica ese rol para ella, pero si ven cómo "intitula" en su horrendo sitio web el comunicado que está enlazado arriba, y consideran eso como señal del profesionalismo que se puede esperar de ella, comprenderán que es como estar por lo menos desconfiados con que cuenten con la calidad para garantizar la calidad. El punto de fondo es cómo garantizar independencia, que la cuestión de la calidad sea vista ni por el poder político, que puede ser un desastre manipulativo, ni por las mismas universidades, que mucho no han hecho por el tema. Que la cosa es compleja, lo refleja claramente la indefinición de las universidades privadas del Consorcio, que incluyen a la PUCP, y que han sido capaces de preparar un comunicado en el que piden que no se cree un organismo en el poder ejecutivo, pero que no plantean entonces qué organismo, bajo qué régimen y con qué grado de independencia, debería ver el problema de la calidad.

Entonces, ¿qué buscar? Creo que mis ideas, en la medida que sean relevantes, son consistentes: ni pretender que no hay un problema, ni creer que todo se soluciona con una ley ni mucho menos con imposiciones que no reflejen la realidad. Se necesita más dinero, pero también más información. Se necesita estándares, pero sobre todo verificación que se los use. El mercado funciona, pero perversamente: la gente estudia en la universidad pero los empleadores ignoran títulos, e incluso grados avanzados, porque se sabe que no significan nada. Mejor sería que el mercado funciona al inicio del proceso, cuando se toma la primera decisión, pero eso no es fácil de lograr.

Un sistema nacional de acreditación, que no sea manejado solo por las universidades, podría ser un primer paso, y la ley podría darle la fuerza necesaria. Hay que tenerle paciencia porque sus efectos no van a ser inmediatos. Pero otra tarea sería informar: cosas tan simples como un inventario de recursos materiales y humanos, y tablas comparativas de precios formales y ocultos, serviría un montón. En el tema de investigación, más que soluciones al interior de cada universidad, un sistema nacional de investigadores que fomente la movilidad y que garantice que aquel que está calificado tenga acceso a recursos y que su status sea respetable por cualquier universidad, sería un avance, al obligar a cualquier universidad a darle las facilidades necesarias para hacer su trabajo de investigación.

¿Será posible? No lo creo. Por un lado es mover mucho el bote, y por el otro tenemos esta tradición lamentable de creer, contra lo que nos dice la historia, que la solución a todos los problemas es una ley que imponga sistemas que luego son ignorados por todos, salvo por los funcionarios que corren todo el tiempo para demostrar que el sistema existe. Soluciones más modestas a problemas concretos en vez de intentos sistémicos condenados a ser ignorados: ojalá se pudiera...