jueves, 6 de mayo de 2010

iPad - la reseña

Sentado en un avión, naturalmente con poco espacio, tras una larga estadía en un aeropuerto más pequeño de lo conveniente, uno termina por rendirse ante las virtudes del iPad.

No se trata de imaginar una computadora, o el reemplazo de una computadora, en el sentido más estricto posible: más bien hay que pensar una nueva experiencia.

Experiencia que comienza por redefinir lo que uno espera. Las computadoras se suelen comprar en base a expectativas maximalistas: todo lo que creo que algún día puedo querer hacer; por lo general, ese tope de rendimiento solo es demandado ocasionalmente, y terminamos usándolas para nimiedades como ver correos, navegar por la Web, o ver una película. Cargamos con esas computadoras para realizar tareas que bien pueden hacerse sin ellas, o por lo menos sin esas versiones tan sobredimensionadas de una computadora.

El iPad parte de la premisa opuesta: sirve para lo básico y muchas veces para bastante más, porque para lo otro, para tus demandas máximas, tienes una computadora.

¿Qué hago aquí en el avión en el que escribo esta reseña? ¿Trabajar? Difícil, dado que tengo poco tiempo entre la subida, la bajada, el bocadito y la conversación con la pasajera que en suerte me acompaña. Encima, no hay espacio, ganas o simplemente disposición para hacer algo concreto en el corto espacio realmente libre. Quizá si el vuelo fuera realmente largo la desesperación podría invitar a sacar la computadora, pero incluso así lo dudo, porque en mi experiencia volar, con la falta de oxígeno y la incomodidad, termina por atontar, y lo que queda es distraerse. Quiero revisar correos guardados, quiero escribir algo breve, quiero jugar algo relativamente simple pero entretenido. No quiero pensar en la batería, en el espacio que debo guardar para la compu y en el vecino de adelante que puede empujar su asiento contra mi pantalla, y un largo etcétera. El iPad es perfecto en ese contexto.

Nadie en el aeropuerto, o alrededor mío en el avión, está haciendo nada que no puedo hacer con el iPad. A diferencia de ellos, no tengo que pensar en buscar un enchufe, en hacer espacio, en el mouse, en cualquier cosa. Solo uso el iPad y me distraigo lo suficiente.

Le faltan cosas, sin duda. No reemplaza la computadora, tanto que ni siquiera funciona sin una, a través de la cual obtengo programas y transfiero contenidos. Podría querer conectar un USB pero eso quebraría la simpleza de la experiencia; podría aprovechar la cámara para un video chat, dado que no voy a tomar fotos con este aparato (sería algo ridículo además de incómodo); en muchos sitios la ausencia del Flash deja un vacío, pero en muchos más la mala calidad del diseño y la falta de adaptación a la navegación móvil hace que igual la carencia de Flash sea uno de varios males; quisiera bajar mis fotos pero al mismo tiempo voy a hacerlo en mi computadora, con lo que resulta algo redundante y potencialmente confuso andar creando bibliotecas de imágenes distintas en dos sitios distintos.

En otras palabras, el iPad es un complemento. No reemplaza nada pero extiende todo. Hace más fácil consumir y ligeramente más oportuno crear. Permite manipular información, compartir datos y extender la vida digital más allá de las paredes de una computadora con sus cables, su peso, su exceso de poder. Cabe en mis manos y solo luego de un buen rato el peso se siente, pero rápidamente encuentra un sitio donde no incomodar. Si lo quieres para reemplazar tu computadora estás enfocando mal la cosa: se trata de acceder a la información de la computadora a través de una experiencia distinta, donde todo es rápido, donde no hay que esperar al sistema operativo, donde no hay virus, donde no hay teclas, botones, ranuras, antenas o enchufes.

El único inconveniente es temporal: por ahora, llama mucho la atención. Es finalmente un aparato casi contradictorio, dada su falta de algo que permita discernir claramente qué hace con solo verla. Es como si un refrigerador no tuviera puerta y fuera circular. ¿Una lámina de vidrio sobre una base de metal, a la cual le falta todo lo que solemos asociar con una computadora, permite hacer exactamente qué? Basta prenderlo para que aparezcan más dudas: ¿cómo hago? ¿de qué se trata? El iPad no es obvio incluso prendido, pero una demostración de segundos basta para que casi cualquiera se anime a intentar manipularlo. Naturalmente, capta aún más la atención.

El iPad es una promesa. No fascina tanto por lo que hace, que lo hace muy bien, sino por el futuro que nos insinúa. En pocos años, cuando la habilidad de teclear sobre vidrio haya sido incorporada a las expectativas de un usuario de tecnología; cuando la conexión 3G sea más barata y común; cuando la conexión con otros aparatos en el mundo de las cosas haya sido resuelta con alguna tecnología inalámbrica que permita mantener la limpieza de líneas y la simpleza de uso; cuando las aplicaciones de productividad sean fuerte y al mismo tiempo lo suficientemente ligeras como para funcionar en las versiones futuras del iPad, veremos el pasado como una incoherencia.

¿Cómo así pensamos que la mejor manera de manipular nuestra vida digital era un aparato pesado, complicado, lleno de cables y teclas y ranuras, lento y lleno de complejidades de software, cuando lo natural es prender un iPad, usarlo de inmediato, hacer lo que quiero y apagarlo sin esperas?

¿Cómo así creimos que una computadora era indispensable en toda hora y en todo lugar?

Porque seguirán habiendo computadoras... las usaremos para cosas que requieran una solución compleja a una actividad compleja. Para el resto, bastará una lámina de vidrio sobre una base de metal que funcionará por horas en cualquier sitio, y nos dejará acceder a la nube y jugar con algunas cosas. Tendremos computadoras como estaciones base y iPads como naves exploradoras o como yates de recreo. Exploraremos, y disfrutaremos. Y nos reiremos de las dudas originales.
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2 comentarios:

LuchinG dijo...

¿Sin flash puedes ingresar a youtube?

Eduardo Villanueva dijo...

Hay una aplicación para YouTube que permite acceder a los videos codificados con H.264, que es el único tipo de video que permite el iPad. Tengo entendido que la gran mayoría de los videos subidos en los últimos años son H.264.