domingo, 17 de noviembre de 2013

FB y la publicidad: transformando lo más tradicional en la comunicación

Facebook existe gracias a que una enorme cantidad de empresas considera que puede alcanzar a su público a través de avisos colocados en las páginas personales de la audiencia del medio social más grande del planeta. En esto, FB es lo mismo que la radio, la televisión o cualquier otro medio comercial: captura una audiencia para ofrecérsela a los anunciantes.

La gracia es que mientras un medio masivo ofrece enormes audiencias indiferenciadas, un medio social ofrece cruces precisos de intereses comerciales con patrones de consumo tanto individuales como de pequeñas redes sociales, esos tejidos de amigos que leen tu perfil y que aceptan tus comentarios. Esas redes sociales existen alrededor de personas concretas que realizan actos concretos de consumo, y la clave para monetizar, es decir para convertir en dinero a las audiencias, es convertir a cada miembro de cada red no solo en un mecanismo para difundir mensajes publicitarios, sino en una fuente de información precisa sobre los intereses y gustos de cada miembro de cada red social; y para mejorar aun más el modelo, usar a cada persona como validador de cada proveedor de publicidad, a través del uso de la actividad de cada usuario como base para difundir los mensajes publicitarios.

De eso se trata la nueva estrategia publicitaria de Facebook: le ofrece a un anunciante información precisa no solo de lo que te gusta a ti, sino de cuánta gente en tu red social gusta de determinadas cosas, de manera que la publicidad que aparece en tu muro no será simplemente lo que te gusta, sino lo que tus amigos han consumido y han gustado, de tal forma que sea más difícil no sentirse aludido por el mensaje publicitario.

Funcionará más o menos así:

  1. El nuevo restaurante "El Once" ofrece un plato exótico, croquetas de pescado con flan de vainilla, que quiere promover. 
  2. Los dueños de este restaurant logran interesar a una serie de personas, gracias a publicidad relativamente convencional, como AdWords, que identifica lo que alguien escribe en sus correos para  colocar avisos de texto en su página de Gmail. El resultado es que un "amigo" en tu red social en FB, pata al que ni conoces pero que siempre postes cosas interesantes, va a ese lugar. 
  3. Encantado de la experiencia, postea como mucho en su muro primero, que está en el restaurant, y luego que le gustó cierto plato, quizá con foto y todo. 
  4. FB identifica el enlace a "El Once" y decide que tú, "amigo" del visitante, puedes ser cliente del restaurant aquel. Entonces, cuando "El Once" decide comprar publicidad en FB, el sistema basado en Graph Search le ofrece la opción de colocar publicidad encubierta: un enlace recomendado a través del comentario favorable de tu "amigo", porque está probado que no solo leerás ese enlace, cosa que posiblemente no hagas con publicidad convencional, sino que bien puedes hacerle caso, y decidir ir a visitar este nuevo restaurant, aunque no tengas idea de las conexiones que llevaron a tu amigo a ir originalmente. 

La publicidad así transformada es mucho más precisa, no es solamente publicidad como avisos sino que tiene la validación social que es indispensable para que le prestes atención, y encima beneficia a todos los involucrados porque FB consigue monetizar la actividad de sus usuarios, los anunciantes obtienen resultados mucho más precisos, y tú ni siquiera te das cuenta que es publicidad, porque parece más una buena recomendación. Encima, tu "amigo" ni se entera que ha sido la razón misma para que tú recibas un mensaje publicitario.

En un modelo como este, todo que se ofrece publicitariamente tiene validación social, y el público para el que se diseña los mensajes no tiene que definido gruesamente, como con los medios masivos, sino que es tan preciso como cada anunciante decida definirlo.

¿Cómo puede fallar este modelo? Solo si es que los usuarios de FB optan por no usarlo para contar lo que hacen con menciones específicas a negocios, productos o servicios. Si en vez de decir "fui al Once" con enlace y todo, decido poner "fui a un nuevo restaurant" sin entrar en detalles, nadie podrá usar tus posts para hacer publicidad. En otras palabras, habría que dejar de usar FB para decir lo que se hace, lo que te gusta y lo que te parece interesante, y no mencionar una sola marca nunca, para que tu muro no sea usado con fines comerciales.

¿Es posible eso? Complicado... no imposible pero sí complicado. Pero si quieres poner una proclama en tu muro declarando tu independencia de FB, mejor di algo así:

"Hoy, en uso de mis mejores condiciones físicas y mentales, declaro que no volveré a mencionar una sola marca ni a enlazar a nada que se venda o se compre o que tenga página en FB, o que tenga publicidad en FB, para impedir que sea usado como parte de la nueva estrategia de monetización de este medio social. Sabré que he logrado el éxito cuando FB entre en crisis y se dé cuenta que no tiene futuro, y se convierta en el nuevo Hi5. O sea, sacrificaré lo que hace FB tan interesante, a cambio de hacerlo inviable económicamente. "

Una recomendación más viable es bajar todo lo posible las menciones explícitas de actividad comercial, incluyendo el uso de los servicios de localización. Eso puede ser mucho más útil, pero hay que aceptar que no se puede tener todo lo que ofrece FB sin aceptar la publicidad en su nuevo formato. Tú dirás.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

La bomba: el capítulo de propiedad intelectual del TPP es una catástrofe (gracias Wikileaks)

Hace rato que Wikileaks solo era una extensión de la megalomanía de Julian Assange, pero esta vez realmente se han apuntado un poroto: han filtrado el capítulo de propiedad intelectual del TPP, que es una catástrofe absoluta en casi todas las formas posibles.

No he terminado de leerlo pero sí tengo varias opiniones de conocidos analistas de estos temas, que traduzco y cito:

"La fuga muestra que los EEUU busca imponer las más extremadas exigencias de Big Pharma (industrias farmacéuticas) y Hollywood, dijo Public Citizen, a pesar de la pexresa y frecuentemente universal oposición de los socios comerciales de los EEUU. Las preocupaciones manifestadas por los socios en la negociación del TPP y por muchos grupos de la sociedad civil en el mundo, que se expresan por el deterioro de acceso a medicinas asequibles, la Internet e incluso textos escolares a partir de las disposiciones del TPP, han resultado en un impasse generalizado en las negociaciones del capítulo de propiedad intelectual, lo que ha entrampado el proceso".

KEI sostiene que el TPP, " negociado en secreto, [...] es malo para el acceso al conocimiento, es malo para el acceso a medicinas, y profundamente malo para la innovación", en su documento de análisis que es contundente al demostrar lo desastroso que podría ser este capítulo. 

Derechos Digitales tiene esta página en español sobre el tema.

Aparecerán más comentarios seguro, y los añadiré. El tema es simple: el TPP es una pésima idea, y el gobierno peruano, signatario potencial de esta cosa, debería explicar por qué está dispuesto a ceder tanto simplemente para el acceso a mercados que ya son accesibles gracias a los tratados de libre comercio existentes. 

viernes, 1 de noviembre de 2013

Asuntos Internos: desafíos para la PUCP y la opinión de dos candidatos

Esta entrada es la primera que tiene el subtítulo de Asuntos Internos, que será el designador de cualquier cosa que escriba sobre el proceso electoral que viene el 2014 en la PUCP. Si bien estas entradas están dirigidas a la comunidad PUCP y más específicamente a los profesores, son públicas; pero reservo el derecho de solo publicar comentarios de profesores. Aclaro lo obvio: estos posts reflejan mi opinión y solo mi opinión.

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Históricamente, los rectores de la PUCP han sido elegidos entre las autoridades ya existentes, especialmente desde que la ley universitaria de 1969 creo el sistema en vigencia que hace que el Rector deba ser un profesor principal. A partir de ese momento, el Rector ha sido siempre el Vicerrector anterior, con el nombre que sea (pro rector en el caso de José Tola, o ahora vice rector académico). Solo en 1994 hubo realmente disputa por el rectorado, con una elección relativamente cerrada entre el vicerrector Lerner y el rector, perdedor, Hugo Sarabia.

Ahora las condiciones son otras. Los años de conflicto con la jerarquía de la Iglesia Católica, cierta sensación de cansancio y la falta de claridad sobre el rumbo institucional, así como la expresión constante del actual Rector de no estar interesado en otro período, han llevado a un panorama en donde existen, por primera en la historia de la universidad, candidaturas explícitas de profesores que no son parte del equipo de autoridades, y ciertamente no son ni han sido vicerrectores.

Ambos se presentaron públicamente el jueves 30 de octubre en un evento llamado "Desafíos para la PUCP en el nuevo contexto": Marcial Blondet, de Ingeniería Civil, lanzado hace ya algunos meses, y Eduardo Ismodes, de Ingeniería Industrial, quien confirmó ese día ser candidato de su sección. Fue un ejercicio interesante, que en mi opinión dejó bastante en claro cómo enfrentaría cada uno la gestión institucional, y que además permitió formar juicios sobre su mirada de la situación, ante varios temas pero sin duda sobre el tema del conflicto con la Iglesia Católica.

No voy a hacer un resumen de las exposiciones, pero creo que hay varios asuntos que destacar que pueden servir para ir configurando una opinión. En ambos casos se afirmó la necesidad de repensar algunas ideas que han sido expresadas con cierto énfasis en los últimos años: la definición de la PUCP como una "universidad de investigación", por ejemplo, fue motivo de comentarios interesantes; en el caso de Blondet, un cuestionamiento a la falta de claridad sobre lo que eso implica; en el caso de Ismodes, una serie de comentarios más genéricos que terminaron con una idea al menos discutible, que es lograr pasar de estar en el 5% de los rankings internacionales (o latinoamericanos, no me quedó muy claro) al 1% en cinco años. Similarmente, en temas de gestión institucional Blondet planteó asuntos precisos, incluyendo una promesa explícita de mejorar los comedores universitarios; Ismodes propuso más bien que tanto alumnos como profesores debían ser encaminados a aquello que les guste, mediante la gestión del talento.

Sobre la Iglesia, en ambos casos se reclamó que la conexión institucional con la IC no debía perderse, pero en cuanto la gestión del conflicto divergieron: para Blondet lo mejor era crear un equipo de especialistas para evitar que el Rectorado fuera consumido por este tema; Ismodes planteó más bien que había que dejar de lado el conflicto y optar por una actitud conciliadora. A partir de dos preguntas explícitas hecha por Iván Meini y por mí, saltaron otras diferencias: el Preacuerdo, ese documento que casi se convierte en la solución al conflicto en 2012 y que no se firmó por la angurria de Cipriani, debería ser "enterrado a cien kilometros de profundidad" para Blondet, mientras que Ismodes lo planteaba como un documento de trabajo; sobre cómo definir una victoria institucional en el conflicto con la IC, Blondet planteó que si la IC aceptaba que la PUCP es la institución que es y optaba por no cuestionar cosas como la libertad de cátedra y la libertad de elección, podíamos hablar de victoria; Ismodes dijo que "no le interesaba una victoria", dando a entender que no percibe el conflicto como tal.

Como primer ejercicio de campaña, y teniendo en cuenta que faltan definiciones desde el campo "oficialista", fue un buen ejercicio, que permitió confirmar opiniones previas sobre ambos: en el caso de Blondet, su manejo de información y su capacidad de conectar varios temas, pero con la sensación de alguien que no es representativo sino de sí mismo, y que no parece tener una mirada muy clara sobre cómo manejar el conflicto con la IC, tanto interna como externamente, aunque sí sabe qué le gustaría lograr. En el caso de Ismodes, la percepción que se confirma es de un candidato más bien conservador, preocupado por acabar con el conflicto, pero no necesariamente con claridad sobre lo que quiere lograr; además, y a diferencia de Blondet, Ismodes apareció como alguien más sintonizado con miradas sobre la universidad desde fuera de la universidad, que conoce lo que otros piensan o esperan pero no qué es lo que la universidad misma y lo que las universidades del mundo buscan. Su gusto por las modas de la gestión empresarial (citando videos de TED o la idea del talento como criterio para desarrollar capital humano) no parece muy en sintonía con el propósito de una universidad de investigación. Ciertamente, Ismodes no contestó una pregunta explícita sobre los fundamentos de su idea de "pasar del 5 al 1 por ciento", y ninguno de los dos planteó algo claro sobre el tema de las pensiones, aunque Blondet dijo explícitamente que la universidad era cara y que eso no era deseable.

En suma, y como suele suceder en estos casos, las dudas son más que las respuestas, pero resulta saludable que estas hagan su aparición de manera concreta, con tiempo, y con claridad. Falta ahora que el oficialismo decida cómo actuar para definir mejor el panorama electoral, pero sin duda alguna, se viene un período fascinante, y decisivo, para la PUCP.

viernes, 25 de octubre de 2013

La banalidad del mal, o la LDI como ejemplo de la crisis del Estado

Mi opinión sobre la Ley de Delitos Informáticos (LDI), mal llamada ex-Ley  Beingolea, en cualquiera de sus variantes, no ha cambiado. Lo que sí ha emergido es un conjunto de comentarios que nos sugieren que estamos ante una situación reiterativa: un estado incapaz de calibrar su respuesta ante problemas concretos. Una norma que más allá que sea necesario o no, enfrenta problemas reales, debería haber sido consultada ordenadamente a la sociedad civil y a los expertos, para lograr que no terminemos con lo que habitualmente produce el Estado peruano: copias vagamente adaptadas de leyes, o mescolanzas sin orden ni sentido.

En el tema de Internet, tenemos antecedentes. Leyes que jamás han servido para nada, hechas con profunda ignorancia de la realidad, como la que obliga, para combatir la pornografía infantil, a que cada cabina registre a cada usuario y almacene esa información por seis meses. Esta nueva ley de Delitos Informáticos, escrita con tanta vaguedad y falta de claridad conceptual que permitiría, de ser aplicada sistemáticamente, que todos terminemos en la cárcel. Eso, sin contar planes y agendas que realmente no dicen nada ni sirven para cambiar nada.

Esto nos debería llevar a un consenso sobre el problema de nuestro Estado, que no es nuevo ni tampoco exclusivo de la cuestión informática: leyes que no responden a un modelo de gobernanza claro y que buscan solucionar problemas mal delimitados y sobre todo, vistos aisladamente. No hay estrategias, que es la chamba del Ejecutivo, y no hay capacidad analítica, que sería la chamba del Legislativo. Hay una práctica, eso que ha sido llamado el "muddling through", el hacer no más porque es lo que se hace y porque es lo que se espera, no porque se tenga claro qué se busca.

Tenemos leyes malas también porque no tenemos actores políticos dedicados a estos temas en serio. En cuestiones informáticas tenemos periodistas, algunos activistas y ya: los partidos políticos carecen de idea alguna, y los actores económicos, que deberían ser los más interesados, ni siquiera piensan en que deberían dedicarse a proponer cosas concretas, sino que buscan en la mayoría de los casos, salirse con la suya; esto no significa hacer plata por malas rutas, simplemente que el interés cerrado individualista prima sobre el beneficio colectivo potencial.

La LDI banaliza los problemas al mismo tiempo que pone bajo el reflector la mala calidad del Estado y la falta de capacidad que tenemos de influir sobre él. Muchos pendientes, y muchos riesgos, y la reafirmación de la urgencia de transformar el Estado si es que queremos que algo funcione lo suficienmente bien como para que podamos cambiar el país.

viernes, 4 de octubre de 2013

Al final del Camino de Seda, y el futuro de la Deep Web

Tras dos años de intentos, el gobierno de los EEUU logró cerrar el Camino de Seda, el mayor mercado paralelo del mundo. El Camino fue creado usando una combinación de tecnologías emergentes que permiten anonimato y protección frente al seguimiento, y sirve como ejemplo del poder de la llamada Deep Web, o Web profunda, el espacio profundamente opaco donde miles de transacciones ilegales ocurren todo el tiempo.

El primer componente del Camino de Seda es Tor, una red anónima creada usando El Encaminador Cebolla (TOR en inglés), en donde varias capas de encaminamiento de paquetes IP son anonimizadas, es decir se les quita los elementos que sirven para identificar el origen. El resultado es un conjunto de señales limpias que circulan entre los distintos relays, o puntos de reenvío, de la red Tor, protegiendo la identidad de los iniciadores de los mensajes. Hay ciertas particularidades técnicas que hacen que Tor no sea completamente anónima, pero para efectos prácticos, es muy difícil identificar quién está haciendo qué en esta red.

La red Tor no ha desaparecido, a pesar de los esfuerzos de la NSA y el GCHQ  y su singular Jirafa Egoísta:  el Camino de Seda usaba Tor para garantizar que las partes en sus transacciones no pudieran ser identificadas. Pero como todo mercado, necesitaba un medio de pago. Tor existe en mayor o menor medida desde 2002, pero recién cuando emergen los Bitcoins es que algo como el Camino puede aparecer.

Aunque merece una explicación mucho más detallada, la versión brevísima de qué es un Bitcoin es simple: una moneda creada digitalmente, "extraida" a partir de algoritmos precisos que generan una de estas "monedas" cuando completan una tarea. Es equivalente, en una manera bastante abstracta, a la utilización de un recurso natural como el oro como elemento de cambio: la "extracción" del bien es el resultado de un esfuerzo determinado, y el producto final es reconocido como un bien de cambio por todos los que participan del mercado, porque a su vez reconocen que ha sido extraido o generado de manera accesible pero no trivial por un agente económico cualquiera. Al inicio de su existencia, un bitcoin podía ser "extraido" de cualquier computadora, pero el algoritmo es lo suficientemente sofisticado como para hacer más compleja la tarea de extracción conforme más agentes económicos intentan completarla, con lo que ahora para generar un bitcoin se necesitan equipos especializados que realizan tareas altamente complejas.

Los bitcoins pueden ser comprados y vendidos por moneda real, es decir hay un mercado de cambio donde, bajo el principio de libre flotación, un bitcoin puede valer desde 266 USD (el pico máximo) hasta 2 USD, el precio a inicios del 2002. Es decir, hay espacio para la especulación.

Con bitcoins en mano, se puede usar Tor para realizar transacciones que no son rastreables: ni los bitcoins aparecen en las finanzas convencionales ni usan realmente sistemas de transferencia electrónica; Tor protege la identidad formal de los usuarios. De esto se sirvió el supuesto dueño del Camino de Seda, Ross William Ulbricht, para crear un bazar lleno de drogas, software malicioso, documentos de identidad falsos, y datos robados de cuentas bancarias. Una suerte de San Jacinto virtual: no todo era ilegal pero lo ilegal era lo que sostenía su existencia.

¿Cómo cayó? Todo indica que el FBI hizo su chamba y desmontó el Camino lentamente mediante acciones detectivescas convencionales. Han confiscado cuatro millones de bitcoins, que equivalen más o menos a 90 millones USD, según el cambio actual.

Obviamente algo surgirá en su reemplazo: tendrá que ser aún más opaco y profundo para que no caiga más rápido que lo que el Camino tardó. Tor y Bitcoin siguen en pie. La Web Profunda, que nace en los digital lockers que permiten acceder a contenidos irregulares y termina en abismos como el Camino de Seda, seguirá escarbando en las posibilidades tecnológicas para ofrecer oportunidades a los que realmente no quieren estar bajo la égida de la ley.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Un futuro inevitable, un debate necesario

Hace algunas semanas, en una clase extra que dicto con estudiantes que no son los muchachos de 19 años de Estudios Generales Letras, tuve que lidiar con una intervención brutalmente homofoba. Un alumno calificó a un grupo musical que había usado como ejemplo de "maricones". Mi respuesta fue simple: ese no es el tema, y aquí no se habla de esa manera. La actitud del originador del intercambio fue de desconcierto, pero de silencio.

Nadie dice que no existe prejuicio homofobo en el Perú, pero también es cierto que poco a poco, a punta de muchas pequeñas cosas, ese prejuicio se ve encajonado, y solo aflora en espacios que lo toleran. Es como fumar: una sociedad como la peruana, poco adepta a seguir las reglas, no obedece prohibiciones de inmediato, pero lentamente, la presión social va logrando que ciertos espacios sean respetados. Muy lentamente a veces, sin duda.

La "ley Bruce" nos plantea un escenario así. Frente a una exclusión que solo se puede justificar con prejuicios y que se sustenta en relaciones de poder que favorecen a actores que se resisten a ser cuestionados, la idea de uniones civiles para todo tipo de parejas es completamente sensata y al mismo tiempo relativamente modesta, puesto que sigue considerando al matrimonio civil como el refugio de un tipo "correcto" de relación. No es ideal ni correcto moralmente, desde una perspectiva de "fairness", o equidad de reglas de juego a nivel moral.

Pero quizá lo importante es el debate y la inevitable confrontación. Ante una propuesta como la de Bruce, el prejuicio no basta, tiene que explicarse o proponerse como justificación, y entonces es más fácil dejarlo al descubierto. Llamar "maricón" a alguien funciona hasta que le preguntas por qué lo hace, en un entorno en el que el que califica no puede simplemente imponer su fuerza o su posición de poder. Ahí el prejuicio queda desnudo y sin sustento ante aquellos que sienten que en realidad, no todo lo que no se conoce directamente tiene que ser malo o funesto.

Inevitablemente, por presiones de todo tipo, locales, internacionales, legislativas, de comercio internacional, de acuerdos multilaterales, de cultura popular, el matrimonio igualitario se terminará imponiendo. Puede tomar más o menos tiempo, pero ocurrirá. La ley Bruce puede terminar derrotada por la falta de coraje de muchos políticos, el prejuicio de otros y la ausencia de interés de una mayoría, pero es una oportunidad para que se cuestione a fondo el prejuicio, su predominancia en el discurso mediático y la ausencia de fundamentos reales en la experiencia de las personas comunes y corrientes. En otras palabras: el debate será un paso quizá más valioso que la ley misma en la incorporación social, más que legal, de la igualdad de derechos de todos los peruanos.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Solidaridad o individualismo, o el día que los chiquillos descubrieron el dilema de las pensiones

Una generación de ciudadanos peruanos con acceso al empleo de relativa buena calidad se ha criado laboralmente en la precariedad. No esperan las comodidades del empleo fijo, que incluyen acceso a vacaciones o seguridad social, y confían en su capacidad para lidiar con la incertidumbre.

Por otro lado, el sistema previsional peruano se enfrenta a la necesidad de seguir creciendo para lograr sus metas y eventualmente, dar mejores pensiones. Pero hay una capa dura de potenciales aportantes que no van a soltar un chico porque nadie quiere que le quiten el 13% de sus ingresos para el futuro, menos en un país de desconfiados como el Perú.

Los empresarios felices, porque finalmente la actitud de estos ciudadanos hace más fácil mantener la precariedad del empleo como la norma: si los ciudadanos tuvieran que escoger entre descuentos con precariedad o descuentos sin precariedad, ¿qué exigirían? Por ahora gana la precariedad, y algunos hasta la convierten en virtud, sin darse cuenta que el tonito heroico con el que pintan sus acciones sirve de justificación para mantener fuera del empleo seguro y de calidad a un huevo de gente. Lo importante es el fin de mes.

Encima, el sistema previsional peruano está privatizado, con lo que los aportes son individuales: lo que pones es lo que recibirás en el futuro, junto con los eventuales intereses que te pueda brindar un sistema que apuesta a la inversión financiera. El viejo sistema solidario sobrevive para los viejitos, los irredentos que siguen creyendo en la solidaridad como un principio más importante (me incluyo aquí) y los subempleados que están fuera del alcance de la modernidad, como las trabajadoras del hogar y los militares.

Ahora se ha dado una ley que impone el pago de la contribución previsional a los que antes no la pagaban, los que se escapaban por entre las rendijas de la cuarta categoría. Más allá de lo mal que quedan por darse cuenta recién de algo que tiene meses, y de las quejas triviales del tipo "es para engordar las AFP" o "y ahora como hago, a quien mato, asi no se puede vivir", el problema resulta evidente: un sistema previsional, cualquier sistema previsional, requiere que los aportes comiencen lo antes posible; si no, no funciona.

Si se deja en las manos de los ciudadanos, el resultado es simple: nadie aporta.

Ciertamente, hay un rollo con las AFP, pero ¿cuál es la alternativa? Regresar a un sistema solidario de fondo único implicaría confiar en el Estado, y estar seguros que no habrá una caterva montesinista que saquee el fondo único como ocurrió con la Caja de Pensiones de las Fuerzas Armadas y Policía; incluso si se opta por un sistema híbrido, en donde un aporte chiquito es complementado por los aportes voluntarios a sistemas privados, puedo imaginarme un futuro con un huevo de gente quejándose porque sus pensiones son muy pequeñas; encima tenemos la aberracción de la cédula viva, que si bien se ha controlado de sus excesos previos, sigue siendo una amenaza hasta que se agote por razones existenciales.

Entonces, la cuestión sigue en pie: más allá que no les guste, esta ley termina con un incentivo perverso para la precarización del empleo, y exige que todos, no solo los empleados bajo régimen de contrato indefinido, consideren las consecuencias de un sistema pensionario singular. Contra lo que un comentarista chistoso pero desavisado dijo hoy, las pensiones suelen estar separadas de las cuentas tributarias normales, salvo en algunos países, precisamente para evitar que se use la plata del sistema de pensiones en gasto corriente o inversión del Estado. La cosa es que  no confiamos ni en los proveedores que tenemos, ni en el que tuvimos: uno porque cobra mucho y porque puede perder plata (es un actor financiero capitalista, qué esperan, ¿que guarde la plata bajo el colchón?) y el otro porque es un nido de incapaces y de delincuentes (a pesar que los últimos veinte años demuestran que se puede blindar de corrupción y de incapacidad al Estado cuando se tienen la decisión política y la demanda pública).

Ojalá que todo este escandelete trascienda los reclamos de los treintones, y que podamos debatir realmente si el sistema que tenemos ahora es el que deberíamos usar para garantizar pensiones decentes a todos los peruanos cuando las necesiten. Lo demás es trivializar un asunto muy serio.